31.10.08

AFIRMACIÓN. Inmortal Octubre.

Sí.
Escríbeme.
Que tus palabras atraviesen cada insurgente recodo de mi alma, moldeándola en la dicha de lo imperecedero.
A fin de que las ruinas resplandezcan de milagro.
Y sea nuestra epifanía.

30.10.08

Escombros

Hoy he de hacerle caso a la intuición.
Hoy mi consejera es Até.
Hoy vengo a denunciarme.

De que todo esto fue un error, desde el principio.
Esto de permitirme ser ocasión de escarnio, esta propensión patibularia que labra mis empeños.

El quehacer reconstructivo ha llegado a su término.
Nada queda por escurrir de los sondeos, la verdad descolla inexorable.
Fui la ofrenda y la sacerdotisa en un holocausto bufonesco, víctima propiciatoria de la abdicación más despiadada, catecúmena del Dolor, amanuense de mis fatalidades, exordio al absurdo, pedagoga de la privativa intransferible insensatez.
Ceden los cimientos bajo el peso de las deserciones, del descuido, de la estrechez, del pavor, de los cretinismos.
Silente y sacro desplome.
- . . . -
Desde las gradas fracturadas, antigua custodia de los misterios de Eleusis, me llega un insolente rumor.
Es el coro de arquetipos del bienestar burgués, mofándose impúdicamente de mi apasionada desdicha.

29.10.08

MINNE

lo cual
hizo saltar mi corazón dentro del pecho;
pues si hacia ti un instante miro, hablar
no me es posible,
mi lengua se hace trizas en silencio, y un fuego
sutil corre debajo de mi piel,
y con los ojos nada veo, zumban
mis oídos,
me baja un sudor frío, y un temblor
me agarra toda, y verde más que hierba
estoy, que necesito ya morir
me parece.
Mas todo es soportable puesto que...
Amor me ha sacudido
el alma, como el viento desde el monte embiste a las
encinas.
Viniste, te anhelaba,
y refrescaste mi alma incendiada de deseo.
SAFO [650-580 a.C.]
Hambre y saciedad inseparables
son el patrimonio del libre amor,
como saben desde siempre los amantes
tocados por su pura esencia.
Saciedad: pues el amor viene y nos colma.
Hambre: pues se retira y nos deja entre llantos.
Sus consuelos más bellos son cargas abrumadoras;
sus asaltos más violentos, delicias renovadas.
Cuando no podemos conocer como debemos,
ni gozar lo que deseamos,
nuestra hambre crece hasta el infinito.
¿Por qué esas dulces claridades nos abruman?
No logramos acoger sus presentes,
ni las podemos expresar con palabras
y no sabemos en qué fijarnos ni un instante.
Pero el noble Amor nos hace encontrar alegría
en su mismo furor, día y noche:
el puro abandono es el único recurso
que subsiste con él.
Y es noble la pena
que se acepta por vos, deseo íntimo.
En vuestro curso no ahorráis
ningún esfuerzo, ni perdéis tiempo alguno.
Sus idas y venidas me quitan a la vez
consuelo y pesar,
temor, amor y deseo,
conocimiento e inteligencia,
gozo, esperanza y gusto, todo lo perdí.
Hundida en el no-saber,
más allá de todo sentimiento,
de toda comprensión, debo guardar silencio
y permanecer donde estoy,
como en un desierto
que ni penetran ni alcanzan
palabras ni pensamientos.
HADEWIJCH DE AMBERES [siglo XIII]
¿Por qué estoy tan triste?

28.10.08

Επιλεγμένη

Elegida.
Agraciada
Marcada.
Destinada.
Apartada.
Ungida.

Como Perséfone, como María de Nazareth, como Beatriz, como Ariadna.

La Voluntad de un Rey se ha posado sobre sus femeninos pudores, desgarrándola de eternidad. Ha de volver ella cada noche a las profundidades, anhelante de iluminación.
Conquistada por enigmas y con descaro, sumisa a esa intimidad quimérica y prodigiosa, se entrega. ¿Cómo resistirse a la ambrosía de las revelaciones? ¿Por qué huir de tan exquisito éxtasis?
No es el mismo el mundo, ahora. Tampoco la mirada.
Se dilatan los confines del deseo. Borbotea la vida encabritada (a través de la piel, purificando las entrañas). La cópula de la interpretación regenera la totalidad de las cosas.
Asustada, extraviada, distinguida.
El corazón le arde como jamás antes ni después.
La carne se le turba de exaltación.
Una sensualidad nueva la posee, transmutándola en sí misma.
Indecible. Insondable.
El buitre de la enajenación sobrevuela el éter, acechando su restaurada inocencia.
Él, Señor Suyo, le hace señas impalpables. Susurra su nombre en medio de la lobreguez del bosque. Ella inaugura sus pequeños oídos para esa sinfonía apetitosa que la besa, ensaya unos aleteos cortesanos de correspondencia.
Prístino estremecimiento del alma, planeo hacia el origen de la belleza.
Por primera vez y para siempre, la niebla le acontece dulcemente hospitalaria.
Comprende entonces -sin horror- que se ha enamorado de un fantasma.

27.10.08

LISTITA EUDAIMÓNICA

[Incitada por una convocatoria telepática]

Mirémonos a la cara. Nosotros somos hiperbóreos, -sabemos muy bien cuán aparte vivimos. "Ni por tierra ni por agua encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos"; ya Píndaro supo esto de nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte - nuestra vida, nuestra felicidad... Nosotros hemos descubierto la felicidad, nosotros sabemos el camino, nosotros encontramos la salida de milenios enteros de laberinto. ¿Qué otro la ha encontrado? - Acaso el hombre moderno? "Yo no sé qué hacer; yo soy todo eso que no sabe qué hacer" - suspira el hombre moderno. De esa modernidad hemos estado enfermos, - de paz ambigua, de compromiso cobarde, de toda la virtuosa suciedad propia del sí y el no modernos. Esa tolerancia y largeur de corazón que "perdona" todo porque "comprende" todo es scirocco para nosotros. ¡Preferible vivir en medio del hielo que entre virtudes modernas y otros vientos del sur!... Nosotros fuimos suficientemente valientes, no tuvimos indulgencia ni con nosotros ni con los demás; pero durante largo tiempo no supimos a dónde ir con nuestra valentía. Nos volvimos sombríos, se nos llamó fatalistas. Nuestro fatum - era la plenitud, la tensión, la retención de las fuerzas. Estábamos sedientos de rayo y de acciones, permanecíamos lo más lejos posible de la felicidad de los débiles, de la "resignación"... Había en nuestro aire una tempestad, la naturaleza que nosotros somos se entenebrecía - pues no teníamos ningún camino. Fórmula de nuestra felicidad; un sí, un no, un línea recta, una meta...
¿Qué es bueno? - Todo lo que eleva el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo en el hombre.
¿Qué es malo? - Todo lo que procede de la debilidad.
¿Qué es felicidad? - El sentimiento de que el poder crece, de que una resistencia queda superada.
No apaciguamiento, sino más poder; no paz ante todo, sino guerra; no virtud, sino vigor (virtud al estilo del Renacimiento, virtù, virtud sin moralina).
Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer.
¿Qué es más dañoso que cualquier vicio? - La compasión activa con todos los malogrados y débiles - el cristianismo...
F. NIETZSCHE Der Antichrist, Fluch auf das Christentum, 1888
,,,,
SEIS cosas que me hacen feliz SEIS:
1. El aroma a incienso, la exploración táctil, las fantasías eróticas
2. Jugar y hablar con los niños, las fiestas familiares
3. El melón, el mantecol, la Guinness tirada y el malbec roble
4. Bibliotecas; monasterios, abadías, ermitas, capillas de montaña; grutas
5. Nadar en las noches de verano (si llueve mucho mejor)
6. Tchaikovsky, Pink Floyd, Morricone, Charly García
Engánchese quien quiera. Yo elaboré la lista con sumo placer.

INSULAR

A lo largo del desplayado se va descubriendo una melodía que agasaja las timideces.
Yo me desnudo los pies, cancelo las vacilaciones y voy al encuentro por una senda de nácar, olivares, papel de seda, colibríes, menta con vainilla, saxo, pétalos amarillos.
Por misericordia, alguien se apropió de un aforismo, dejando citada al desliz mi desgraciada mortalidad.
Estupor, gratitud, escalofríos (ay, Midas...)

El anochecer me alboroza con su hipnosis de contrapuntos. Y yo comparto este rescoldo de infinitud con todos ellos: Whitman, Paz, Yeats, Agustín, Quevedo, Juana Inés, Hipatia, Clara Wieck.
Aquí me quedo un buen rato.
La Odisea no tiene prisa.


HAMACAS AL RÍO El canto de las sirenas

TAKERIA

Frente a nosotros,
como una fila de velas encendidas,
-radiantes, cálidas y vivas-
están los días del futuro.

Los días del pasado son
esas velas apagadas.
Las más cercanas todavía humeantes,
las más lejanas encorvadas, frías,
derretidas.


No quiero verlas. Me entristece
recordar su brillo.
Frente a mí miro las velas encendidas.


No quiero mirar hacia atrás y asustarme:
cuán rápido la negra fila avanza,
cuán rápido las velas apagadas crecen.

25.10.08

BÚMERAN

Ese haz de filamentos sangrantes,
esas hebras lacrimosas,
esa frágil gavilla de briznas,
esos hilados trémulos,
esas fibras marchitas
que hacen un esfuerzo épico para abrigar lo que no puede ser manifestado,
son mis palabras,
ligazón endeble con el mundo.
Pulidas hasta el paroxismo del Sentido,
reincidentes, veladas, convulsivas,
simpatizantes de metamorfosis y gambetas,
se extienden como puente entre mi sustancia y lo otro.

Inusitadas en estos tiempos de sobrevaluación erótica y ensalzamientos afectivos.
Imprescindibles cuando arrecian las carencias y mandan los omnipotentes vacíos.

Nadie pierde sino lo que no tiene y no ha tenido nunca. Y acaso el amor sea sólo un nombre o un relato ajeno bien ajeno, intraducible.

Mi gran experiencia ha sido la de la desesperación. Experiencia inagotable, un calvario que no ceja. De ello hablo. Mi decir es reverberación de otros balbuceos.

Una sensación de quemadura ácida en los miembros, músculos retorcidos e incendiados, el sentimiento de ser un vidrio frágil, un miedo, una retracción ante el movimiento y el ruido. Un inconsciente desarreglo al andar, en los gestos, en los movimientos. Una voluntad tendida en perpetuidad para los más simples gestos, la renuncia al gesto simple, una fatiga sorprendente y central, una suerte de fatiga aspirante. Los movimientos a rehacer, una suerte de fatiga mortal, de fatiga espiritual en la más simple tensión muscular, el gesto de tomar, de prenderse inconscientemente a cualquier cosa, sostenida por una voluntad aplicada. Una fatiga de principio del mundo, la sensación de estar cargando el cuerpo, un sentimiento de increíble fragilidad, que se transforma en rompiente dolor, un estado de entorpecimiento doloroso, de entorpecimiento localizado en la piel, que no prohíbe ningún movimiento, pero que cambia el sentimiento interno de un miembro, y a la simple posición vertical le otorga el premio de un esfuerzo victorioso. Localizado probablemente en la piel, pero sentido como la supresión radical de un miembro y presentando al cerebro sólo imágenes de miembros filiformes y algodonosos, lejanas imágenes de miembros nunca en su sitio. La suerte de ruptura interna de la correspondencia de todos los nervios. Un vértigo en movimiento, una especie de caída oblicua acompañando cualquier esfuerzo, una coagulación de calor que encierra toda la extensión del cráneo, o se rompe a pedazos, placas de calor nunca quietas. Una exacerbación dolorosa del cráneo, una cortante presión de los nervios, la nuca empeñada en sufrir, las sienes que se cristalizan o se petrifican, una cabeza hollada por caballos. Ahora tendría que hablar de la descorporización de la realidad, de esa especie de ruptura aplicada, que parece multiplicarse ella misma entre las cosas y el sentimiento que producen en nuestro espíritu, el sitio que se toman. Esta clasificación instantánea de las cosas en las células del espíritu, existe no tanto como un orden lógico, sino como un orden sentimental, afectivo. Que ya no se hace: las cosas no tienen ya olor, no tienen sexo. Pero su orden lógico a veces se rompe por su falta de aliento afectivo. Las palabras se pudren en el llamado inconsciente del cerebro, todas las palabras por no importa qué operación mental, y sobre todo aquellas que tocan los resortes más habituales, los más activos del espíritu.
ANTONIN ARTAUD "Descripción de un estado físico", de El ombligo de los limbos (1925)

Hay desgarraduras atractivas, narcisismos embelesadores, asperezas cautivantes. No los míos.

Pero con otras palabras me sustento.
Esas que rajan el aire,
desafío a la distancia,
saetas chispeantes abrasando mi hojarasca,
pícaros señuelos,
ventarrones de lozanía,
propulsión, emblema.
Tus palabras.
(quizás yo me engañe y lo nuestro sea simplemente un ferviente intercambio verbal)
* * *
La lluvia cansina hace estancia en el jardín y la vereda de mi casa. Instante preciso para escuchar The Space Between (click al video)

24.10.08

PUNTO CIEGO

Letal y precisa estocada la de su indiferencia,
un sádico protocolo que me deporta
a los corredores de la invisibilidad.

Deambular con el ánima desperdigada
y los lagrimales consumidos:
descripción de mi tormento.

22.10.08

EVOHÉ. Ensayo de persuasión

La ciclotimia neurótica del clima tropical en este hoyo del planeta es demoledora. Desde una insólita sequía multípera de polvo y agrietamientos, el cuerpo es arrojado sin tregua a la sempiterna humedad viscosa (producto de precipitación efímera -aunque violenta- seguida de iracundo azote solar). Amenazando la cordura, un pavor recorre las calles con su anuncio profético de inundación. Y la inteligencia participa involuntariamente de esa paranoia que embota los sentidos, percibiéndose la vida como un abismo lujurioso y angustiante. Cualquier argumentación es sospechada de falsa o ridícula, las socializaciones resultan hasta escandalosas. Se ruega –entonces- por el rapto, la quimera de saltos extáticos, el olvido de sí, la liberación.
El arte es exiguo para dar cuenta de la agitación de ese Ápeiron que pugna por manifestarse. La ciencia se resigna a su derrota. Los trabajos y los días se soportan vomitivamente.
Sólo la fiesta, el frenesí de los tambores y la hechicería del alcohol alcanzan a restaurar a tantas (nuestras) pobres almas apretujadas de abandono e ignominia.
************************************************************
Queriendo celebrar su reencuentro con la tierra, tras indigestión de agua y como para significar mejor su legítima hidrofobia, Noé inventa el vino, cosa en la cual Dios, en su infinita seriedad, y en su perpetua incapacidad para regocijarse, no había pensado. Así, pues, a no olvidarlo: el agua es una creación divina, el vino, un regalo del hombre. Uno tiene las ideas que puede (…)
Me gusta Noé porque fue un empresario de mudanzas eficiente, por cierto, pero también, y sobre todo, porque inventó aquello en lo cual Dios ni siquiera se había atrevido a pensar: la manera de hacerse ligero, de danzar, de conjurar un poco la pesadez que nos aflije. Uno se preocupa por la fruta prohibida, el otro por su fermentación y destilación. El primero divide las tinieblas, forma el caos, crea la luz y algunos menudos trabajos de este orden, el segundo añade el etanol al cuadro que, de no ser así, habría quedado muy incompleto (…) Se necesitaba el vino, por lo menos, para hablar de la multiplicidad de los vestidos posibles, de las narices pensables y de las fragancias imaginables. Piénsese un poco: pétalos de rosa y duraznos en compota, vainilla y bergamota, trufas y pimientos verdes, piel de Rusia y pedernal, tripas de liebre y cereza… El diluvio es el triunfo del agua lustral, purificadora. Noe confía la regeneración que debe seguir a la tierra y a las sustancias que de ella se nutren. Ninguna metafísica del alcohol puede ahorrarse esta transmutación del agua en vino, ese pasaje del diluvio a la vid, de la razón al racimo.
Pues la embriaguez es mágica y conduce a comarcas que aclaran, iluminan e informan acerca del funcionamiento de la razón, acerca de sus límites (…) Estado que supone el espíritu turbado por los vapores del alcohol y no derrumbado a causa de dosis excesivas. La práctica del vino, y de otros brebajes mágicos, implica el gusto por el margen, el límite, la franja más allá de la cual se sabe que no hay retorno. Exige que se domine el cuerpo con la suficiente precisión y destreza para que pueda pedírsele solamente rozar universos en los cuales uno podría perecer en cuerpo y alma, confundidos, si faltaran la habilidad, el sentido de la delicadeza (…) Embriedad, una mezcla de embriaguez y ebriedad (…), un mixto de fascinación por los abismos y las prácticas de aproximación (...)
La embriedad es liberación del espíritu, superación de las fronteras o límites que lo contienen y lo someten mediante las operaciones del entendimiento, el trabajo del juicio, los rigores de la lógica y del razonamiento, las angustias del análisis. El vino es catártico. (…)
La embriedad es generadora de los aturdimientos que duran allí donde la sobriedad permite accesos más rápidos a las apercepciones apaciguadoras. Es un añadido de confusión a la confusión, de embriaguez a la embriaguez, de danza a ese ya vertiginoso ballet de las pequeñas percepciones. A la inquietud, en el sentido etimológico, añade más movimiento, incapacidad a nuevas quietudes. Síncopas y deslumbramientos contra claridad y distinción; Dionisio en furia, ménades y bacantes inspiradas contra Apolo deseoso de medida, de forma, de calma y orden. La embriedad es un asentimiento otorgado a las coreografías de las pequeñas percepciones antes de toda resolución en un estado de conciencia claro. Desata, libera y autoriza la duración de las confusiones. Lo antojadizo es alentado, garantizado en sus prerrogativas y remite a las calendas griegas los plenos poderes de una apercepción que significaría el rigor. Con eficacia, el achispamiento afecta los pequeños resortes de la dinámica espiritual en la tensión o el relajamiento, induce una tiranía de su orden multiplicando el aflujo de los flujos, solicitando los aturdimientos que preexisten ya a la percepción conciente, clara y distinta. Las energías, las vitalidades, las fuerzas son volubles y salvajes en el estado natural, la embriedad es un refuerzo de la gimnopedia caótica y dionisíaca; perturba, centuplica la magia y la furia; retrasa los efectos armónicos y conduce directamente sobre la senda de las sinestesias (…)
Los sonidos se espesan, se difunden, difractan, repercuten y resuenan con nuevos timbres, tienen mayor amplitud o profundidad, mayor delicadeza o preciosura. Las imágenes recorren el mismo camino, sometidas a las mismas leyes. Y otro tanto para los demás sentidos, todos ubicados bajo el registro de las sinestesias: nuevas correspondencias rimbaudianas donde, por cierto, las vocales están coloreadas, pero también son luminosas las músicas, sonoros los rozamientos, voluminosas las fragancias. Frutos, especias, flores, para hablar de un cuerpo; cadencias, ritmos, armonías para expresar una pintura; planos, pliegues, bloques para narrar una música. Los registros están confundidos, mezclados y combinados en provecho de nuevas sapiencias. El entusiasmo es ese dichoso pánico que, a través de caminos inesperados, conduce al corazón mismo de las cosas, a su esencia (…)
Semejante a los dioses antiguos, el bebedor enthée [endiosado] accede a la despreocupación, la ligereza, la frescura de quien experimenta en lo más recóndito la obra de la reconciliación consigo mismo, el fin de la alienación, definida como la resultante de la hipóstasis de las partes más ricas en sí.
Ahora bien, el olvido de sí y la amputación de una parte de sí entre las más ricas no se realizan sin dolores, concientes o inconcientes, sin trastornos e inquietudes. El deseo de ser otro, aunque no fuera más que algunos momentos, breves, se arraiga en una insatisfacción metafísica previa. Lo trágico no está lejos. El deseo psicotrópico está montado sobre una frustración existencial. El tiempo contado, los deseos más cuantiosos que los placeres, la sumisión generalizada al principio de realidad desde los primeros momentos de la vida, la monotonía de una existencia enfrentada a lo que lo imaginario y lo hipotético susurran, la insatisfacción tan a menudo dominante, todo invita a experimentar lo cotidiano como un fardo que, en ocasiones, hace sentir dolorosamente su naturaleza (…)
Beber es privilegiar lo que la civilización reprueba al considerarlos como sentidos innobles: el olfateo y el gusto, tras una rápida concesión que se hace a la vista para la ropa… La nariz, la boca, el paladar, la lengua, las mucosas, el rinencéfalo, fragancias, efluvios y sabores, se honra todo cuanto traiciona lo primitivo. Los efectos de la embriaguez también se manifiestan contra los sentidos nobles: se ve no tan bien, más borroso, a veces doble, resulta difícil concentrar su atención visual, el campo es disminuido; los sonidos adquieren una nueva consistencia, más fluida, más metálica, resuenan, repercuten y entrechocan en beneficio de un confusionismo que, en ocasiones, no carece de encanto. Uno deja de ver a quienes trataba de soportar; deja de oír sus parloteos que se pierden en un cacareo generalizado. Es una alegría. La cabeza vacila, se vuelve pesada aunque su contenido se aligere, regocijante paradoja. Se estropea el lugar del espíritu, y es el sitio mismo de la inteligencia, de la memoria y de la cultura. ¡Basta de ese instrumento de la razón que hace a uno razonable! Para paliar esas miserias que se adueñan de la cabeza cuando pretendían beber, los espartanos ceñían su frente para evitar que el alcohol se les subiera demasiado, y demasiado rápido al cerebro. No es seguro que el artificio realmente surtiera efecto (…)
Sin embargo, de la embriedad, a mitad de camino de la sobriedad y la embriaguez, pueden tomarse lecciones de filosofía. Así como la burbuja del champán es emblemática de las naturalezas muertas barrocas, igualmente la ebriedad es el anverso de una medalla cuyo reverso es la sabiduría trágica. Pues el alcohol, que puede ser el aguardiente luego de la destilación, sólo se obtiene mediante un proceso de descomposición, fermentaciones y podredumbres; el trabajo de la muerte, la vida continuada por otros medios. Astucia de la razón, es la resultante vigorizadora y vitalizante de una obra necrógrafa, una suerte de metempsícosis para azúcares difuntos que se convierten en ese líquido sutil, cargado de las potencialidades del delirio (...)
Así pues, los alcoholes son quintaesencias en todos los niveles: de efectos, causas y medios. Jugos de civilización y de metafísica, también son culturas, memorias y saberes licuados. Muertos domesticados, trabajo del negativo en proliferación, cristalizaciones pragmáticas de la dialéctica, y sobre todo del momento sintético que permite la superación-conservación -la famosa Aufhebung hegeliana-, análogo de la vanidad en las bellas artes: el cultivo del vino, la vinificación, son alquimias que permiten la vida transfigurada (…) Gracias, Noé.
MICHEL ONFRAY "Vías de acceso a los genitales. Epitafio para Noé"
La razón del gourmet. Filosofía del gusto, 1995
Vuelvome intolerable en esas siestas y madrugadas de psicóticas variables atmosféricas.
Me es cíclico y fugaz cierto resentimiento, cuando aquellas fluctuaciones caóticas.
Pero en mi bodega tengo La Trappe Dubbel y un Fray Justo Syrah 2004, en íntima reserva.
Y está la constante vigilia de un corazón palpitante...

21.10.08

OPPOSITIO

Texto musa (completo haciendo click en el nombre): "La nadería de la personalidad"
(JORGE L. BORGES, Inquisiciones, 1925)
Hay gozamiento en la eficacia: en el amor que de dos carnes y de trabadas voluntades es gloria, en el poniente colorado que marca bien la perdición de la tarde, en la dicción que impone su signatura al espíritu. Plausible es toda intensidad, pero también en muchas irresoluciones hay gusto: en el querer que no se atreve a pasión, en la vulgar jornada que el olvido hará sigilosa y cuyo gesto es indeciso en el tiempo, en la frase que apenas es posible y que no enciende una señal en las almas.
J.L.B. "Ascabusi"

¿Por qué no se desploma el mundo cuando mis articulaciones se lesionan y ya no logro mantenerme erguida? ¿Cómo es que lo meteorológico y la fisiología del alma se experimentan como horizontes antitéticos? ¿A qué obedece esta prolongada segregación existencial?

El cosmos y mi ego se recusan. Irrevocablemente. Es una tiesura de órdenes antípodas.
Tal desfase mortifica, bautizándome al gueto de los gafes, de los malasombra.
Nada se hace responsable del crimen cometido. Ese que asesinó al goce con sobredosis de febrífugos, congelando cualquier esperanza.
No auxilian ni las grandilocuencias ni el poder anticipatorio de la escritura. Es algo timbrado en el ADN, de transferencia sináptica y registrado como tara en el Árbol Sefirótico.
Dos los imperios que sojuzgan a mi espíritu: la irreversibilidad y lo innombrable.
Pero ¿dónde he de esconder la abyección de mis cenizas, para que su relámpago jovial luzca con todo esplendor?

Pintaré mis labios por cortesía a los recuerdos. Acondicionaré un traje de fiesta para el simulacro. Maquillaré las amarguras para no desentonar.

Honorosamente he de someterme al ritual de las carnestolendas.

En homenaje a las tardes gloriosas que fueron y en consagración a lo que ha de estallar, alguna noche.

BARRILETES
La manzana cromática protoplasmática
Me quieren tanto tus ojos que hasta parece mentira
son como niños jugando con barriletes de almíbar
y que en tus ojos encuentro la razón de mi delirio
cuando vuelo en tus ojos descubro que también son míos
cuando se ven alejados, distantes en el olvido
por momentos siento que algo quedó sembrado escondido
y luego siento que todo parte de un mismo camino
si me sorprende el mal tiempo serían tus ojos mi instinto

Claro como el sol en la luna
claro como el tiempo se va
y tu corazón de llanura
es claro como la oscuridad

El sol no desaparece aunque las nubes persistan
sólo se toma un momento para morir en la brisa
atravesando los muros de cartón y golosinas
perseverantes colores seducen toda mi alegría
yo me imagino que un día cuando me muera en la brisa
cuando atraviese los montes de cartón y golosinas
descubriré si los frutos de colores y alegrías
no fueron más que tus ojos no fueron más que mi vida

Claro como el sol en la luna
claro como el tiempo se va
y tu corazón de llanura
es claro como la oscuridad
Dame un poquito de vos
tu poción, tu silencio
se vuelve emoción
halo de luz,
tu reír, tu dolor
me ilumina
un oscuro temor
me ilumina
Gracias, Marianvs!

19.10.08

CORDÓN UMBILICAL

LA RENUNCIA
Has conocido la vejez, el dolor y la muerte, y has concluido que el placer es una ilusión, que los epicúreos, víctimas de esa ilusión –la mayor que existe-, no comprenden nada sobre la inestabilidad de las cosas. Entonces has huido del mundo, convencido del carácter efímero de la belleza y de todos los encantos de la vida. No volveré, dijiste, mientras no haya evitado el nacimiento, la vejez y la muerte.
Hay mucho orgullo y sufrimiento en la renuncia. En lugar de retirarte discretamente, sin odio ni rebeldía, denuncias la ignorancia y las debilidades de los demás, condenas el placer y las voluptuosidades en los que los hombres se complacen. Quienes han renunciado al mundo para consagrarse al ascetismo han actuado así, convencidos de haber superado radicalmente las miserias humanas. El sentimiento de tener acceso a una eternidad subjetiva les ha hecho creer en una liberación total. Sin embargo, su impotencia para liberarse realmente se adivina en su condena del placer y su desprecio por quienes no viven más que por vivir. Incluso en el caso de que yo debiera retirarme al desierto más horrible, y renunciar a todo para no conocer más que la soledad total, jamás me atrevería a despreciar el placer y sus adeptos. Puesto que la renuncia y la soledad no pueden conducirme a la eternidad, puesto que estoy condenado a morir como todo el mundo, ¿por qué despreciaría a alguien, por qué esgrimiría yo mi propio camino como si fuera el único válido? ¿Acaso los profetas no carecen por completo de capacidad de comprensión y de discernimiento? Percibo el dolor, la vejez y la muerte, y me doy cuenta de que es imposible evitarlos. Pero ¿por qué iría yo a turbar el placer ajeno? Ciertamente, sólo la renuncia podría seducir a quien se ha hallado confrontado a semejantes realidades y las vive estando convencido de su perennidad. Es cierto que el sufrimiento conduce a la renuncia; sin embargo, yo nunca condenaría la alegría de otra persona, aunque la lepra me devorase. En la condena hay siempre una buena parte de envidia. El budismo y el cristianismo no son más que venganza y envidia hacia quienes sufren. Siento ya que en mi agonía no podré hacer más que la apología de la orgía. No recomiendo la renuncia a nadie, pues muy pocas personas logran, cuando se hallan en el desierto, superar la obsesión por lo efímero. Allí, igual que aquí, la precariedad de las cosas conserva el mismo atractivo doloroso. No olvidemos que las ilusiones de los grandes solitarios fueron más quiméricas aún que las de los ingenuos y los ignorantes. Tan amarga es la idea de la renuncia que resulta extraño que el ser humano haya podido concebirla. Quien no haya sentido, en los accesos de desesperación, un escalofrío gélido recorrerle el cuerpo, una sensación de abandono a lo ineluctable, de muerte cósmica y de nada, de vacío subjetivo y de inexplicable inquietud, ignora los terribles preliminares de la renuncia.
Pero ¿cómo renunciar? ¿Adónde ir para no abandonarlo todo de golpe (aunque ésta sea la única renuncia verdadera)? No podemos ya encontrar un desierto exterior; carecemos del decorado de la renuncia. Incapaces de vivir libres bajo el sol sin pensar en otra cosa que la eternidad, ¿cómo llegar a ser santos a cubierto? Es un drama eminentemente moderno el hecho de sólo poder renunciar mediante el suicidio. Pero, si nuestro desierto interior pusiera materializarse, ¿no nos anonadaría su inmensidad?
*
¿Por qué no estallar? ¿No existe en mí energía suficiente para hacer temblar el universo, locura suficiente para aniquilar la mínima claridad? ¿Acaso mi única alegría no es la del caos, y mi mayor placer el impulso que me destruye? ¿Acaso mis ascensiones no son caídas y mi pasión mi propia explosión? ¿No soy capaz de amar sin autodestruirme? ¿Soy un ser herméticamente cerrado a los estados puros? ¿Contendría mi amor tanto veneno? Debo abandonarme completamente a mi frenesí, no volver a pensar en él para experimentarlo con el exceso más total. ¿Acaso no he combatido la muerte suficientemente? ¿Debo además soportar que el Eros sea mi enemigo? ¿Por qué siento tanto temor cuando el amor resucita en mí, por qué me entran ganas de aniquilar al mundo para detener el progreso de ese amor? Mi desgracia consiste en que deseo ser decepcionado en amor para tener nuevas razones de sufrir. Pues sólo el amor nos revela nuestra degradación. Quien ha visto la muerte enfrente ¿puede aún amar? ¿Puede morir de amor?
E.CIORAN En las cimas de la desesperación, 1933

# Te voy a decir algo aunque te enojes: sos escéptica porque creés que lo podés todo (mi madre a mí, durante el almuerzo, a raíz de mi manifiesto desdén respecto a los libros de autoayuda).

# No conozco verbo más insultante que "deber", conjugado en modo imperativo. Es también degradatorio y exterminador. Odio el deber ser, acaso porque en mi adolescencia me sedujo y yo sucumbí a sus ponzoñas.

# Renovada por el oasis de nuestros tangibles regocijos, iluminada en tu promesa de seguir perpetrando la complicidad, ennoblecida por tus cuidados y ponderación, sigo aún afectada a algunos miedos, interrogatorios vacuos, viejas dudas. Y no sé por qué, entendiéndolo, no paso a la acción de abdicar del caricaturesco poder de esos deseos cursis que ponen en riesgo a mi corazón.
Tal vez no estoy dispuesta a soportar de nuevo la terrible experiencia del error.

# Reproducción y trasmisión de la Vida: la opulencia de la Naturaleza es particularmente abusiva con las mujeres. No he logrado cumplir (supongo que el plazo está vencido) con el Máximo Designio Creador. Me siento, entonces, una sacrílega errabunda.

# Estas gnómicas tienen la pretensión de prologar una violenta y desalmada catarsis. Purificación en vistas a derruir la concupiscencia de una locura.

18.10.08

Νους

En cierta ocasión (han pasado ya unos años) alguien me dijo que el mío era un intelecto hiperlibidinizado y que tal desequilibrio le parecía maravilloso.
Confieso descaradamente que la estimación me causó, al mismo tiempo, risa y vanidad.
{Me acordé de la anécdota al mediodía, mientras leía esta preciosidad}
Lo cierto es que ese estilo intelectual no me ha sido muy útil (y hasta fue obstaculizante) para relacionarme con fluidez en la cotidianeidad.
Pero sí me resultaría fructífero si hubiera decidido dedicarme a la magia. La magia tal como la entendían y practicaban los medievales y renacentistas.
Es así: clara y distintamente, mi alma tiene carácter neoplatónico.
En las plantas, las raíces se tienen de la tierra por su espesor, y las hojas del agua por su jugo, las flores del aire por su sutileza, las semillas del fuego por su espíritu generativo. Asimismo, existen los calientes, fríos, húmedos y secos que toman sus nombres de las cualidades de los Elementos. Entre los animales existen aquellos en los que domina la tierra, y que se sustentan en las entrañas de la tierra, como los gusanos, los topos y muchos animales que se arrastran ; asimismo, están los formados de agua, como los peces; otros en los que domina el aire y que no pueden vivir fuera de éste; otros en que domina el fuego, como las salamandras y las cigarras; y otros que tienen calor de fuego, como las palomas, los avestruces, los leones, y aquellos a los que el Sabio llama bestias que soplan un vapor de fuego. Además, entre los animales los huesos tienen debida relación con la tierra, la carne con el aire, el espíritu vital con el fuego, y los humores con el agua, los que también se hallan en los Elementos; la cólera es como el fuego, la sangre como el aire, la pituita como el agua, la bilis negra como la tierra. En fin, en el Alma, siguiendo la opinión de Agustín, el entendimiento es como el fuego, la razón como el aire, la imaginación como el agua, y los sentidos como la tierra. Este mismo orden se halla en los Sentidos, pues el sentido de la vista participa del fuego; en efecto, no realiza sus operaciones sino por el fuego y la luz; el oído participa del aire, ya que el sonido no es sino el golpe del aire; en cuanto al olfato y al gusto, se relacionan con el agua, sin cuya humedad no hay sabor ni olor. En fin, el tacto es totalmente terrestre y se relaciona con los cuerpos más densos. Esta analogía se halla incluso en las Operaciones del hombre, pues el movimiento tardo y sólido se relaciona con la tierra; el miedo y la lentitud con la pereza tienen relación con el agua; el humor alegre y amable, con el aire; y un natural impetuoso y colérico se parecen al fuego.
Los Elementos tienen, por tanto, el primer rango en todos los seres; están en toda composición y en las propiedades, y les comunican sus virtudes.
Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim,
De occulta philosophia libri tres, 1531
Libro I Capítulo VII (fragmento)
GORAN BREGOVIC "Lamour"
Karmen with a Happy Ending, 2007

17.10.08

FOUCAULT

La vida es demasiado breve y el mundo demasiado estrecho como para que logremos esconder eficazmente a nuestra deshonra.
Y los espejos reiteran ese despojo que somos cada día, cada noche.


DESENGAÑOS
Cuando veas que la lluvia cae

y seguirá cayendo hasta que mueras:
piensa que estás solo para siempre.

Cuando en la mano que te han tendido brille sólo el puñal,
o al ir a apretarla se transforme en humo:
no te hagas ilusión: sigues estando solo para siempre.

Cuando creas que aún puede ayudarte la Palabra
(tú que aún crees en la Palabra),
desengáñate: porque la Palabra ha sido corrompida,
y estás, sin ella, solo para siempre.

Cuando mires la soberbia del que está en el poder
y la peor soberbia del que aspira al poder
para saciar (así se dice) las hambres de los hombres:
ríete de ellos, pero piensa
que están solos para siempre.

Cuando veas la abominación en el lugar de lo sagrado
y el cáliz lleno de inmundicias:
coge la esponja, empápala en vinagre,
muerde dos mil años de su sabor, y piensa
que un hombre estuvo solo para siempre.

MIGUEL ARTECHE, chileno, Noches (1976)


Ya quisiera yo que el Péndulo se detuviera.

¿Alguno de entre ustedes también ha fantaseado con eso?

16.10.08

TOTEMISMOS





ALADO
Lucero desleal, haciéndole señas foscas.
Gravitación del bajofondo.
Palmario e irreversible: no logra alzar el vuelo.
Se disuelve el firmamento.
No hay fantasmagoría que lo sostenga.
Se deshace, fanal ardiente.
Boquea un motete.
Cae...........................................................

A. BRUCKNER Locus iste (motete, 1869)

FACAS
De esa cisura que el amor abrió, dividiendo mi existencia como lo hizo Moisés con las aguas del Mar Rojo, brotan los gemidos de sus genésicas pasiones. Es un eco melancólico que no cesa, que me estría la memoria indefinida e infinitamente.

Lo recuerdo a él montado en la serpiente emplumada, queriendo absorber la eternidad de un único trago. Y a mí obstinada en noquear las prohibiciones por los dos, con esta ansiedad en adagio apasionatto. Tarde, demasiado tarde, entendí que El Real Enemigo Tabú era la duración y la esencia absolutamente establecida de las cosas. Mi arma para hacerle frente, la varieté de los tropos. Cualquier apuesta sobre el match sería irrisoria, siempre hubo un solo ganador. El consuelo (mi orgullo) es que la luctuosa osadía resultó insultante para las cortes divinas.

Desenlace: La sombra de lo abandónico se traga el entusiasmo, envenena la ambrosía de nuestras lejanas dulzuras, descompagina el tapiz primorosamente bordado, inunda los fuegos con saña bestial.
¿Qué energía obrará de sustituto de aquella epifanía?
Un designio poderoso e irrevelable, hostil a lo impoluto, rompe el cristal de los caireles.

La oscuridad impera, separándome.
Ir sola tras el rumbo del deshilado hacia ninguna parte, aguardar el sofocamiento final de los instintos. Crucificar la transfiguración.
Inclemencia, peste, coro desafinado llegándome del Hades (el que está en mí y que yo soy)
El beso inmerecido es el que más echamos de menos.
Meditación de ruinas. No virtud, no vicio, no destino.

Entre ambos sólo han resistido algunas canciones. Entonces yo, la que antes se exaltaba en los atributos de Orfeo, ahora sabe [la condena del conocimiento es el dolor, y viceversa] que eso de la música es un perfecto pérfido embuste.

R.E.M. Losing my religion (acústico)

15.10.08

LINEAL (rutina)

Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad.

Cuando estás ausente, tu figura se dilata hasta el punto de llenar el universo. Pasas al estado fluido, que es el de los fantasmas. Cuando estás presente, tu figura se condensa; alcanzas las concentraciones de los metales más pesados, del iridio, del mercurio. Muero de ese peso, cuando me cae en el corazón.
Marguerite Yourcenar, FUEGOS (1936)
FABIANA CANTILO - Prófugos
Bajar del taxi. Pasar la tarjeta magnética por la ranura. Escuchar el sonido del registro en la computadora. Corrobar que el nombre y el nº de agente aparezcan en letras blancas en la pantalla. Atravesar el hall, subir la escalera y caminar por el pasillo hasta la oficina 6, mientras se saluda a los compañeros que van arribando y dirigiéndose a sus puestos, previa pasada por la cocina para llenar los termos con agua caliente. Prender las luces de los dos despachos. Encender la CPU, el monitor y la impresora. Abrir la biblioteca, sacar los útiles y acomodarlos sobre el escritorio. Cambiar la fecha de los sellos. Verificar si funcionan los teléfonos. Pasar el celular desde la cartera al cajón de la derecha. Iniciar la sesión informática. Comprobar que funcione el servidor de Internet. Esperar a que llegue la jefa y tener con ella la primera conversación del día. Cuando Marta trae el café caliente, agregarle un sobrecito de leche en polvo descremada y otro de edulcorante. Mientras se desayuna, chequear la casilla del correo interno y leer LT10 digital. Ocuparse de los expedientes, notas y papelerío que quedaron pendientes de la jornada anterior. Repasar mentalmente algún eventual trámite por hacer afuera del edificio. Firmar, sellar, registrar, escuchar, decir, archivar, hartarse, aburrirse, bufar, contestar con cinismo a las imbecilidades, contar setenta veces siete por lo menos unas setenta veces siete por mañana, hacer lugar para la catarsis usando de los medios voluntariamente destinados a tal fin (mp3, blog, chat de gmail, mails, intercambios de sms), padecer la continua intromisión a mi estrecho coto privado, atender consultas, reclamos, demandas de todo tipo, sugerencias, críticas; redactar informes y pases, hacer correcciones, recibir contribuyentes, informarse de las novedades, oficiar de recordatorio y de intercesora diplomática.
De vez en cuando, muuuuyyyy de vez en cuando, disfrutar la frescura de alguna excepción en la serie de acciones mecánicas. Aguardar que llegue la hora de partir. Regresar cada cosa a su lugar, en dirección contraria a la del inicio pero con los mismos items. Fichar la salida.
ññññ
Dicen que la vida es movimiento o que el movimiento es vida*, pero yo creo que si mi rutina quedara cristalizada (perpetuada) en miniaturas como las que anteceden el asunto no sería tan áspero de sobrellevar.
Además, últimamente, no me parece tan trágico (quizás hasta me sea conveniente) la frustración de ciertos deseos. Al fin y al cabo, el deseo es maquinación y arbitrariedad.
He dicho.
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* la disyunción me hizo pensar en las connotaciones semánticas de la letra griega gamma. Lo que puede chusmearse en este artículo.

14.10.08

LETANÍA


Desgraciado el verbo inhabitado, la tesis presuntuosa, las sinonimias ceñidas.
Infelices las rodillas que no conocieron la laceración de la vergüenza.
Desventurados los adioses sin llanto (de lágrimas resentidas).
Infausto quien prescinde del riesgo sin dudar aunque sea un segundo.
Desafortunados los ojos evasivos a la incomprensión o al tormento.
Aciagos el aprendiz ingenuo y el penitente ocioso.
Malaventurada el alma timorata, muladar del paraíso.

13.10.08

Le petite collage


Las "personas prácticas" me despiertan sentimientos encontrados: admiración, envidia, reacción, desconfianza, lástima. Cuando digo "personas prácticas" me refiero a aquellas que tienden a simplificar cualquier cuestión que se plantee, las permanentemente experimentadas y hábiles, que enarbolan una perspectiva útil del mundo, las versadas en destrezas, métodos y estrategias.
Será que, aún admitiendo las ventajas de un posicionamiento realista, mi espíritu acaba ubicándose en la vereda de enfrente.
Mi yo idealista sufre de magnetismo fatal por las alegorías. Como la que escuché ayer, que hablaba de las marcas que van quedando en el camino de la propia vida; marcas cuya significación es impuesta o por lo otro (personas, hechos, cosas, cultura) o por nosotros mismos; que a esos indicadores a veces volvemos para no perdernos, después de largos rodeos o trancos efímeros; y que la peregrinación o el retorno responde a una jerarquización de esas marcas, señales, huellas, estigmas. Algo así fue el cuadro, o así yo lo entendí.
Más tarde me topé con este blog magnífico. Una dimensión de arpegios frigios, con textos para ser rumiados en la intimidad evitando la premura. Un universo delicado, adornado con brotes reflexivos que en alguna época yo también solía sembrar (eso antes de mandar al olvido -sin lograrlo- a los conocimientos y herramientas de un oficio que me hacía sentir desadaptada). Pero jamás hubiese podido describir imágenes con un estilo tan bello y cautivador.
Midas me intriga, su misterio me suena al epitafio de Seikilos...


Hoson zes, phainou, Meden holos su lupou,
Pros oligon esti to zen, To telos ho chronos apaitei
Brilla, mientras estés vivo, no estés triste,
porque la vida es por cierto corta, y el tiempo exige su retribución.

**********

Ya mi cabeza sobre la almohada, me adormecí con los rezongos del cielo y el crepitar de gotas de lluvia en la ventana.

De esta manera pasaron las Completas del día de la raza.

11.10.08

SÍNTESIS & CLIMA

32.7°C (91°F)
Nublado Parcial
Humedad: 33%
Presión: 1,003.8 hPa
Sensación térmica: 32°C (89.6°F)
Punto de rocío: 14C° (57.2°F)
Vientos: NE a 18 km/h

Datos registrados a las 15:00 hs.

Desde la televisión (sintonizada en elgourmet.com) le llegaba la melodía de una de sus canciones preferidas

Al mismo tiempo, un sms y llamado a su celular.
El corazón le dio varios vuelcos de anonadamiento.
Ya calmada, minutos más tarde, amonestó al hemisferio derecho: aflojá un poco con eso de andar buscando concordancias, iluso cretino.
{de todos modos, fue un momento sublime}

EL HUECO

THE BEATLES - "I Will"
¡Cuánto silencio..!

Melancholia cum spe.
(Su) cuerpo, ese ausente.
(. . .)
MILTON NASCIMENTO & CHICO BUARQUE "O que Sera (A flor da pele)"

10.10.08

SUBLIMINÁUSEA

Tengo un subconciente muy chistoso. Desde que me levanté no logro quitar de mi mente la imagen del señor del video, cantando la canción del video.


Dicen que pretendo o miento / En cuanto escribo. No hay tal cosa. / Simplemente /Siento imaginando. / No uso las cuerdas del corazón.
Todo cuanto sueño o pierdo, / Que pronto cae o muere en mí, /Es como una terraza que mira / Hacia otra cosa más allá. / Esa cosa me arrastra.
Y así escribo en medio / De las cosas no junto a mis pies, / Libre de mi propia confusión, / preocupado por cuanto no es. / Sentir? Dejemos al lector sentir!
FERNANDO PESSOA

9.10.08

LOS SONIDOS DEL NAUFRAGIO

Nada mejor que un soul para revolcarse en el fango de los infortunios del corazón
1)
RAY CHARLES - "Song for you”
2)
STING & JEFF BECK - “Ain’t No Sunshine” (de Bill Withers)
3)
ARETHA FRANKLIN - “I say a little prayer”

REPLICANTE


Eso fue casualidad -dijo con desdén.
Quizás, a lo mejor, también -respondí, minimizando su cinismo

E inmediatamente, para mis adentros, hice un auto de fe.

Yo creo
en el azar
en el eterno círculo de las repeticiones
en la excepción
en la piedad
en lo posible

8.10.08

RESACA

Todo este cúmulo de afecciones: acidez, gastritis, inflamación intestinal, alergias, noctambulismo, irregularidades hormonales, cefaleas, no logran ser explicadas científicamente. Quiero decir: que no será la medicina quien me otorgue una conclusión satisfactoria. Entiendo sin dificultad los perjuicios de una dieta desequilibrada o el incordio que pueden procurar las prácticas libatorias inadecuadas; he leído tratados de feng shui y teorías sobre la sublimación; estoy al tanto de cuán beneficioso es para el organismo la segregación de endorfinas. Pero yo aspiro a horizontes más amplios de perspectiva (razonamiento). Porque creo que se trata de un asunto de raíz existencial.
Sigo creyendo que es sutil la línea que separa lo psíquico-psicológico de lo espiritual. En ese sentido, valga como ejemplo cuánto ha influido la filosofía de Kierkegaard en el psicoanálisis. Y he comprobado que muchas personas buscan en la terapia aquello que sólo puede darles un pastor de almas.
El viernes anduve por uno de esos negocios que venden esencias, y el vendedor me alentó a que me lleve una caja de sahumerios NAG CHAMPA, que se usan para meditación zen. Quizás sea necesario aclarar que para una personalidad atormentada como la mía el budismo es un cometido imposible, pero esa noche encendí un sahumerio y me resultó funcional, porque tuve un sueño placentero.
Menos mal, porque lo que no imaginaba era que el fin de semana iba a ponerse algo heavy. El sábado me despertó un sms de mi hermana en el celular, solicitando con urgencia mis servicios de intérprete epistolar; o sea, quería que por favor leyera unos correos que me había mandado. Me levanté, me cambié y despabilé, tomé un café cortado con leche en el escritorio donde tengo la pc. Después de leer un intercambio de misivas que consideré agobiante, partí a la casa de la demandante, con "Fragmentos de un discurso amoroso" bajo el brazo y mis paupérrimas improvisaciones de hermenéutica erótica. Logré alivianar la crisis de angustia (de ella) con unos mates, asesoramiento gastronómico, compañía y ayuda con los preparativos de su fiesta de cumpleaños. Más tarde, durante el ágape, le di sin asco a la cerveza tirada, al champagne y a la tristeza reprimida. Y seguí el domingo en la misma sintonía alcoholémica.
La resaca, que a muchos vuelve monosilábicos, exacerba mi naturalmente latosa verborragia, entre otras cosas.



Volviendo a la hipótesis inicial, considero que mis molestias corporales tienen como línea directriz una proverbial incapacidad para jugar el juego de la vida (suponiendo que yo sepa de qué se trata ese juego).
No sé si la vida sea un castigo (suena fatalista) o un destino (divisa romántica). Y si bien lo repito a menudo, no podría discurrir airosamente sobre lo que significa la “afirmación vital” -decirle sí a la vida-. Pero me parece que la vida (pedante y tirana) es indiferente a todo lo que no sea ella misma.
El ludus vitae no es un rompecabezas o un laberinto. No hay piezas que encajen, sino piezas sueltas aleatorias. No hay hilo conductor ni tranquera de salida, sino puntos ciegos.
Más bien se asemeja a una mano de pócker indefinidamente sostenida, a una ruleta rusa, a la rueda de la fortuna, a una partida en tablas por rey ahogado del ajedrez, a una calesita desbocada de sortija difícil.

LAS HUELLAS
A orillas de las aguas recogidas
en la luz regular del suelo unidas
como si juntas siempre caminaran,
solas, parecería que se amaran,
en la sal de la espuma con estrellas,
sobre la arena bajo el sol las huellas
de nuestros pies desnudos
tan lejanos, y mudos.
Dejando una promesa dibujada
nuestra voz entretanto ensimismada
se divide en el aire y atraviesa
la azul crueldad de la naturaleza
mientras solos cruzamos
la playa y nos hablamos.
[recreo poético, cortesía de Silvina Ocampo]
Entonces, inoperante y negligente, vuelvo a este cuaderno de apuntes. Dejo en él constancia de cada confusión, de mi experiencia subjetiva del error, del flagelo del dolor de quienes amo. Simplemente porque no puedo dejar de hacerlo, me esmero en decorar un espacio inhóspito y poco acogedor.
Recuerdo una expresión de G. cuando me llamó por TE en ocasión de mi cumpleaños "¿Por qué te pusiste tan hermética? Es como si escribieras en sánscrito, ya casi no se entiende lo que querés decir. Y para los que no te conocen, das la imagen de una mina dark". Fue una apreciación inteligente la de G., aunque no exenta de calidez.
Cuando veo amenazada mi fragilidad, unto con lacre mi caparazón; paradójicamente, me lastiman los pórticos clausurados, las promesas abortadas, los senderos que se bifurcan, las cerrazones.
En la actualidad, esta bitácora es como una simulación gótica: más repulsiva que sugerente, sin elementos de calidad suficientes para ser abordada siquiera como objeto de análisis.
Es menester sincerarme: en su generalidad, mis registros no tienen comentarios; quién sabe si serán leídos, al menos.
Puede que mis metáforas resulten retorcidas para los fugitivos lectores: de una mente caracolada no cabe esperar otra cosa que pensamientos mareados; pero (advertencia literaria) una prosa narrativa oculta mucho más de quien la escribe que una poesía.
No creo en la transparencia de ningún relato, ni en la presunta claridad de las confesiones públicas. Y me fascinan los mensajes cifrados, cuando están redactados con gracia.
Así que: aunque no exclusivamente, yo soy las palabras y sonidos guturales desparramados en el blog, este revoltijo de ingredientes incompatibles.
El guiso de Giso, ja!
Por candor o por necedad, me agito en mostrar el lodazal de lo perdido o el aturdimiento ante la ausencia. La porfía de la inefabilidad me va a matar un día de éstos. Quién sabe.
También estoy herida, fastidiada, desfalleciente. Pero la otra noche cuando conversábamos vos pensaste en algo que te hizo reír, yo me enganché en la cola de tus carcajadas onomatopéyicas y entre los dos conseguimos aplastar a la impotencia (por un ratito, pero fue)

Si anduviera enamorada de un rugbier (como cualquiera de los de estas tres fotos, ponele), mi vida sería más light.
O, en todo caso, estaría padeciendo otro tipo de agotamiento.