19.3.11

AMNESIA DE ESTRELLAS

ALFRED SISLEY
The Wave, Lady's Cove, Langland Bay (1897)

No quieras retar al Hacedor desde tu impertinencia. El universo funciona así como está, las valoraciones estorban (al menos, en noche de miércoles de ceniza). Pero qué pronto olvidamos la clarividencia de los sueños; nuestras apetencias se pierden en la arena de los esfuerzos (oh, Deber), cuando amanece el imperio de la mediocridad (oh, Moral que señalas mi esclavitud). ¿Será por eso que lloramos letanías a la vista de un meteoro? La voluntad moja sus alas mientras un claro de luna, para después templarse.
Las emociones callan si el cielo fosforece. El tiempo solar ejecuta su inobjetable justicia. Mas no todo está perdido. Hay algunos capaces de restauración (los vigías de lo misterioso): apasionados por las nubes, arquitectos de lejanías, caballeros de raigambre impresionista.

MANUEL DE FALLA
Noches en los jardines de España (1915)
2. Danza lejana

10.2.11

ESTANCIA

U. BOCCIONI
Estados del alma I: Los que se quedan, 1911

8.2.11

VÍTREO

Soy un ángel prostituído por la sobreprotección terrenal.
Sin embargo (te aviso) no hay ofrecimiento de recompensa por mi rescate.


Las lluvias de verano convocan al auto testimonial. Fenómeno periódico, que puede exponerse así: "confesar para eludir el sofocamiento del corazón". Caprichos urbanos en estas coordenadas.
Después de nuestra última usual despedida vuelvo a imponerme tareas absurdas que exigen esfuerzos costosos para los que me hallo discapacitada. A contramano de la naturaleza (la tormenta subtropical es un ejemplo), la agitación me desmorona. Resultados nulos, esterilidad del ánimo, desilusión.
De un lado, la historia de mi existencia: heredad de actos desbocados -a veces mecánicos, pero sólo en apariencia-, engorrosos y en desorden, añorando la desembocadura.
Del lado opuesto, sobre el horizonte, en puente de beatitud, mi alma. Ajena, distante, imperturbable.
Supongo que sonreirá condescendiente, viéndome arrastrar la roca de mi fragilidad por los laberintos del mundo, como si eso fuera un castigo de prófugos dioses indecorosos.

Ahora el cielo arroja sus dardos de agua contra el toldo metálico. El repiqueteo es ensordecedor. La inquietud, total e invasiva.
Lo más íntimo de mí desea un pacto secreto con alguna criatura sobrenatural que me libere de los remordimientos. La conciencia, esa picana permanentemente encendida.
El calor no cesa, el sueño se retrasa. Chicharras, grillos, gatos en los techos.

Esto no es una obra. No. Acaso sea nada más que un esfumado de tentativas.

10.11.10

Señor Starbuck

"Al final, mis amigos están todos muertos", dijo, y el bocado de spaghetti allá bolognese se me quedó atragantado en la laringe.
Tanto tiempo empeñé (tres décadas, exactamente) en significar hechos triviales, aquellos que no van más allá del binomio vida-muerte. Me enredé en su falsa grandilocuencia, otorgándoles un precio desmedido. Los hombres pasan, van y vienen. La obra, lo humano, brilla hoy por su falta. La contundencia de lo verdadero, la solidez de lo trágico, estaba sentada ahora frente a mí: ¡cuánta misteriosa e inalienable soledad, la de la grandeza..!
Callé, abatida. Cualquier cosa que dijera iba a ser una estupidez. Palabras banales, sensibilidad baladí desligada del dolor ajeno. La perspectiva, el alejamiento, confirma al mal en su sitial despótico; sólo el compromiso (volverse pobre con los pobres) libera.

Lección del día [y de la historia]: nada había entendido, sigo sin entender, no entenderé jamás.

3. Mit mäßiger Bewegung
R. SCHUMANN Klaviertrio F-Dur op. 80 (1847)


Jacopo Tintoretto
Autorretrato, 1588


EN EL HARDENBERG
¡Despertad, antiguos sueños!
¡Corazón, abre tus puertas!
¡Sonad de nuevo, cantares!
¡Corred, lágrimas deshechas!
Vagar quiero entre los árboles,
do manan fuentes risueñas,
do el ufano ciervo trisca,
y el vivaz mirlo gorjea.
Trepar quiero a la montaña
en cuyas rocas enhiestas
su roto muro el castillo
a la luz del sol aún muestra.
Allí pensaré tranquilo
en extinguidas estirpes,
en apagadas grandezas.
El humilde jaramago
cubre la liza soberbia
donde el paladín glorioso
ganó la ansiada presea.
La hiedra esconde la ojiva
donde la hermosa doncella
venció con una mirada
a aquel que a todos venciera.
El vencedor poderoso
y la vencedora espléndida
entrambos fueron vencidos
por campeón de más fuerza:
Que siempre en la humana justa
nos hace medir la arena
el pálido caballero
de la guadaña siniestra.
H. HEINE Reisebilder, 1826-31


Jacopo Tintoretto
Studio del Crepuscolo di Michelangelo


27.10.10

EL PECHO DENTRO DE UN HUECO

Vamos, Cristina.
Fuerza, compañera!

4.9.10

ALOTROPÍA

Cuando la caterva de repeticiones emprendió el acoso de mi intelecto, sentí que no valía la pena luchar contra ella.
Para esa hora, ensayaba un personaje tan curioso como inclasificable: un ridiculizador del arte, un analítico de religión, un crítico costumbrista, un hermeneuta del fútbol. La codicia quedó en el intento; y hube de cristalizar lo vivido en metáforas desfloradas por el continuo uso.


PIET MONDRIAN
Pier and Ocean (Sea in starlight)
1914

Da igual que tras el ventanal estuviese el mar,
la urbe con su bullicio,
un bosque,
el desierto,
fértiles prados,
una tormenta.

En su espacio infinitesimal se entregaba a la hipnosis del fuego
(a su embrujo anaranjado),
se compenetraba en la piedra,
levitaba con sus íntimos vientos.

¿Y qué buscaría, así de ausente?
La promesa que excede el haber de la raza,
esa gema vapuleada de occidente a oriente,
complejidad y completud:
amistad.


Cuando el sacrificio queda devaluado por la ineptitud, cuando ni la fe, ni el amor son suficiente dote, el ardid de lo imaginario toma posesión en el espíritu.
Y retorna el interrogante sobre la Bondad.
(en el ínterin, rayos de luna menguante en paralelas sobre la pared;
el porvenir alineado con un miedo consabido)



Estarse en la antesala de lo posible,
para refutarlo con el glamour de una penitente.
Enfundarse de castidad,
hasta más allá de cualquier sonido.
Sostener el equilibrio de una quimera.
Objetivos, pretensiones, listado de asuntos:
un secular pantano para irreversibles hundimientos.

1.9.10

"Vom Himmel hoch, da komm' ich her" *

La inefable chacona de la Partita para violín solo Nº 2 en re menor de Johann Sebastian Bach, interpretada por Wolfgang Eduard Schneiderhan






* "De las alturas del cielo, de allí yo vengo"
[himno luterano de Navidad]