30.5.11

CONTEMPLACIONES. In conspectu Dei

ANÓNIMO ROMÁNICO siglo XII La mano de Dios
Pinturas del arco triunfal del ábside "Saint Climent de Taüll"
Museu d'Art de Catalunya



Preludio al silencio

No gastes al tuntún más estampillas

-aquí llamadas sellos

ni tinta papel pluma sobre y fósforo

oh amador del silencio.

No gastes tu literatura

con quien no entras en entendimiento.

A los que oír no quieren no les grites

ni discutas con los que tienen miedo

de la verdad, que la verdad es cosa

tan escasa y valiosa en estos

bienaventurados

tiempos

que no hay que desperdiciarla

con los a ella poco abiertos

con los que no la hambrean día y noche

con fauces de silencio

con los que no sabían -ni sabrán

que tenías corazón en el pecho.

Déjalos,

el mundo es grande y Dios es nuevo.

Algo tendrás que hacer ¡oh duro! antes

de morir cuando no te has muerto ...

Déjales la satisfacción cumplida

de saber que eso

no ha sido

culpa de ellos

déjalos que se pierdan de tu vista

y de tu recuerdo

piérdete de una vez y, para siempre

en el silencio

honra a tu Dios con la total ofrenda

del tranquilo silencio

encláustrate en el claustro que ya sabes

interno

y haz en ti

el silencio

también -y ante todo

paradentro.

No envidies más a los felices

a los que saben con sus anestésicos

pasar al lado del humano dolor,

mecanizados y siniestros

suscitando despegos a su paso

o haciendo iniquidades sin saberlo

y se van de este mundo, como dicen

las mamás a los niños al mecerlos:

-si eres malo ninguno te querrá-

sin que nadie quiera quererlos.

Y tú te irás y falta poco y quiera

Dios que sin hacer daño ni siquiera

a un perro.

Surgen tantos recuerdos de mi infancia

que temo

no ande la muerte cerca

-digo temo por no decir espero-

Cacé ayer una cigarra

en un pino

como en aquellos tiempos

cuando niño solito y algo chúcaro

andaba al sol y al céfiro

como en el montecito

de mi pueblo

o cuando bandeaba

de oído y sin solfeo

la marcha número uno de Spreáffico

clarinete primero

en los días de campo

del colegio

y veo el rostro de mi madre

y el día en que besé a mi padre muerto

y me asaltan congojas infantiles

del niño que en lo oscuro tiene miedo

y un ansia inexplicable

de echarme en un regazo inmenso...

Bien: éstos son romanticismos

y no son ni siquiera versos.

¿Existirá el regazo? Es muy probable

yo así lo creo.

Nunca lo he visto y

tengo sueño.

¿Sueño? Y aún a ratos

tengo

lo que es más raro

sueños ...


LEONARDO CASTELLANI
1948


S. RACHMANINOV Prélude in B minor, Op. 32 No. 10 (1910)
Zoltán Kocsis (piano)

21.5.11

MATINEE

No podría asegurar qué momento del día transcurre.
Bajo la luz artificial del velador la finitud se experimenta más penosa todavía que antes del diagnóstico.
Ella deja que otros sean seducidos por la gran ficción aristotélica (el justo medio), porque sabe que el Juego siempre consistió en medirse por cualquiera de los dos extremos. Péndulo, el Vaivén de la Vida.
Nadie le advirtió sobre la letalidad del sopor -ese paso previo al Coma Profundo, a la somnolencia destructiva de la que huyó sin razones, pero presintiéndolo. Extraña al insomnio, su compañero desentrañador de acertijos.
La soledad no es un problema sino su consejera. El enemigo a liquidar es el horror vacui extendido a través de las redes sociales, las celadas de lo inútil, los múltiples travestismos del pecado. Pero nada tan invasivo como el resentimiento o la ignorancia.

Ahora todo es viscoso, pesado, sofocante (como la perturbadora fecundidad de la selva); y arrastra una angustia ajena y amada por callejuelas sin remake.