31.10.08

AFIRMACIÓN. Inmortal Octubre.

Sí.
Escríbeme.
Que tus palabras atraviesen cada insurgente recodo de mi alma, moldeándola en la dicha de lo imperecedero.
A fin de que las ruinas resplandezcan de milagro.
Y sea nuestra epifanía.

30.10.08

Escombros

Hoy he de hacerle caso a la intuición.
Hoy mi consejera es Até.
Hoy vengo a denunciarme.

De que todo esto fue un error, desde el principio.
Esto de permitirme ser ocasión de escarnio, esta propensión patibularia que labra mis empeños.

El quehacer reconstructivo ha llegado a su término.
Nada queda por escurrir de los sondeos, la verdad descolla inexorable.
Fui la ofrenda y la sacerdotisa en un holocausto bufonesco, víctima propiciatoria de la abdicación más despiadada, catecúmena del Dolor, amanuense de mis fatalidades, exordio al absurdo, pedagoga de la privativa intransferible insensatez.
Ceden los cimientos bajo el peso de las deserciones, del descuido, de la estrechez, del pavor, de los cretinismos.
Silente y sacro desplome.
- . . . -
Desde las gradas fracturadas, antigua custodia de los misterios de Eleusis, me llega un insolente rumor.
Es el coro de arquetipos del bienestar burgués, mofándose impúdicamente de mi apasionada desdicha.

29.10.08

MINNE

lo cual
hizo saltar mi corazón dentro del pecho;
pues si hacia ti un instante miro, hablar
no me es posible,
mi lengua se hace trizas en silencio, y un fuego
sutil corre debajo de mi piel,
y con los ojos nada veo, zumban
mis oídos,
me baja un sudor frío, y un temblor
me agarra toda, y verde más que hierba
estoy, que necesito ya morir
me parece.
Mas todo es soportable puesto que...
Amor me ha sacudido
el alma, como el viento desde el monte embiste a las
encinas.
Viniste, te anhelaba,
y refrescaste mi alma incendiada de deseo.
SAFO [650-580 a.C.]
Hambre y saciedad inseparables
son el patrimonio del libre amor,
como saben desde siempre los amantes
tocados por su pura esencia.
Saciedad: pues el amor viene y nos colma.
Hambre: pues se retira y nos deja entre llantos.
Sus consuelos más bellos son cargas abrumadoras;
sus asaltos más violentos, delicias renovadas.
Cuando no podemos conocer como debemos,
ni gozar lo que deseamos,
nuestra hambre crece hasta el infinito.
¿Por qué esas dulces claridades nos abruman?
No logramos acoger sus presentes,
ni las podemos expresar con palabras
y no sabemos en qué fijarnos ni un instante.
Pero el noble Amor nos hace encontrar alegría
en su mismo furor, día y noche:
el puro abandono es el único recurso
que subsiste con él.
Y es noble la pena
que se acepta por vos, deseo íntimo.
En vuestro curso no ahorráis
ningún esfuerzo, ni perdéis tiempo alguno.
Sus idas y venidas me quitan a la vez
consuelo y pesar,
temor, amor y deseo,
conocimiento e inteligencia,
gozo, esperanza y gusto, todo lo perdí.
Hundida en el no-saber,
más allá de todo sentimiento,
de toda comprensión, debo guardar silencio
y permanecer donde estoy,
como en un desierto
que ni penetran ni alcanzan
palabras ni pensamientos.
HADEWIJCH DE AMBERES [siglo XIII]
¿Por qué estoy tan triste?

28.10.08

Επιλεγμένη

Elegida.
Agraciada
Marcada.
Destinada.
Apartada.
Ungida.

Como Perséfone, como María de Nazareth, como Beatriz, como Ariadna.

La Voluntad de un Rey se ha posado sobre sus femeninos pudores, desgarrándola de eternidad. Ha de volver ella cada noche a las profundidades, anhelante de iluminación.
Conquistada por enigmas y con descaro, sumisa a esa intimidad quimérica y prodigiosa, se entrega. ¿Cómo resistirse a la ambrosía de las revelaciones? ¿Por qué huir de tan exquisito éxtasis?
No es el mismo el mundo, ahora. Tampoco la mirada.
Se dilatan los confines del deseo. Borbotea la vida encabritada (a través de la piel, purificando las entrañas). La cópula de la interpretación regenera la totalidad de las cosas.
Asustada, extraviada, distinguida.
El corazón le arde como jamás antes ni después.
La carne se le turba de exaltación.
Una sensualidad nueva la posee, transmutándola en sí misma.
Indecible. Insondable.
El buitre de la enajenación sobrevuela el éter, acechando su restaurada inocencia.
Él, Señor Suyo, le hace señas impalpables. Susurra su nombre en medio de la lobreguez del bosque. Ella inaugura sus pequeños oídos para esa sinfonía apetitosa que la besa, ensaya unos aleteos cortesanos de correspondencia.
Prístino estremecimiento del alma, planeo hacia el origen de la belleza.
Por primera vez y para siempre, la niebla le acontece dulcemente hospitalaria.
Comprende entonces -sin horror- que se ha enamorado de un fantasma.

27.10.08

LISTITA EUDAIMÓNICA

[Incitada por una convocatoria telepática]

Mirémonos a la cara. Nosotros somos hiperbóreos, -sabemos muy bien cuán aparte vivimos. "Ni por tierra ni por agua encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos"; ya Píndaro supo esto de nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte - nuestra vida, nuestra felicidad... Nosotros hemos descubierto la felicidad, nosotros sabemos el camino, nosotros encontramos la salida de milenios enteros de laberinto. ¿Qué otro la ha encontrado? - Acaso el hombre moderno? "Yo no sé qué hacer; yo soy todo eso que no sabe qué hacer" - suspira el hombre moderno. De esa modernidad hemos estado enfermos, - de paz ambigua, de compromiso cobarde, de toda la virtuosa suciedad propia del sí y el no modernos. Esa tolerancia y largeur de corazón que "perdona" todo porque "comprende" todo es scirocco para nosotros. ¡Preferible vivir en medio del hielo que entre virtudes modernas y otros vientos del sur!... Nosotros fuimos suficientemente valientes, no tuvimos indulgencia ni con nosotros ni con los demás; pero durante largo tiempo no supimos a dónde ir con nuestra valentía. Nos volvimos sombríos, se nos llamó fatalistas. Nuestro fatum - era la plenitud, la tensión, la retención de las fuerzas. Estábamos sedientos de rayo y de acciones, permanecíamos lo más lejos posible de la felicidad de los débiles, de la "resignación"... Había en nuestro aire una tempestad, la naturaleza que nosotros somos se entenebrecía - pues no teníamos ningún camino. Fórmula de nuestra felicidad; un sí, un no, un línea recta, una meta...
¿Qué es bueno? - Todo lo que eleva el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo en el hombre.
¿Qué es malo? - Todo lo que procede de la debilidad.
¿Qué es felicidad? - El sentimiento de que el poder crece, de que una resistencia queda superada.
No apaciguamiento, sino más poder; no paz ante todo, sino guerra; no virtud, sino vigor (virtud al estilo del Renacimiento, virtù, virtud sin moralina).
Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer.
¿Qué es más dañoso que cualquier vicio? - La compasión activa con todos los malogrados y débiles - el cristianismo...
F. NIETZSCHE Der Antichrist, Fluch auf das Christentum, 1888
,,,,
SEIS cosas que me hacen feliz SEIS:
1. El aroma a incienso, la exploración táctil, las fantasías eróticas
2. Jugar y hablar con los niños, las fiestas familiares
3. El melón, el mantecol, la Guinness tirada y el malbec roble
4. Bibliotecas; monasterios, abadías, ermitas, capillas de montaña; grutas
5. Nadar en las noches de verano (si llueve mucho mejor)
6. Tchaikovsky, Pink Floyd, Morricone, Charly García
Engánchese quien quiera. Yo elaboré la lista con sumo placer.

INSULAR

A lo largo del desplayado se va descubriendo una melodía que agasaja las timideces.
Yo me desnudo los pies, cancelo las vacilaciones y voy al encuentro por una senda de nácar, olivares, papel de seda, colibríes, menta con vainilla, saxo, pétalos amarillos.
Por misericordia, alguien se apropió de un aforismo, dejando citada al desliz mi desgraciada mortalidad.
Estupor, gratitud, escalofríos (ay, Midas...)

El anochecer me alboroza con su hipnosis de contrapuntos. Y yo comparto este rescoldo de infinitud con todos ellos: Whitman, Paz, Yeats, Agustín, Quevedo, Juana Inés, Hipatia, Clara Wieck.
Aquí me quedo un buen rato.
La Odisea no tiene prisa.


HAMACAS AL RÍO El canto de las sirenas

TAKERIA

Frente a nosotros,
como una fila de velas encendidas,
-radiantes, cálidas y vivas-
están los días del futuro.

Los días del pasado son
esas velas apagadas.
Las más cercanas todavía humeantes,
las más lejanas encorvadas, frías,
derretidas.


No quiero verlas. Me entristece
recordar su brillo.
Frente a mí miro las velas encendidas.


No quiero mirar hacia atrás y asustarme:
cuán rápido la negra fila avanza,
cuán rápido las velas apagadas crecen.

25.10.08

BÚMERAN

Ese haz de filamentos sangrantes,
esas hebras lacrimosas,
esa frágil gavilla de briznas,
esos hilados trémulos,
esas fibras marchitas
que hacen un esfuerzo épico para abrigar lo que no puede ser manifestado,
son mis palabras,
ligazón endeble con el mundo.
Pulidas hasta el paroxismo del Sentido,
reincidentes, veladas, convulsivas,
simpatizantes de metamorfosis y gambetas,
se extienden como puente entre mi sustancia y lo otro.

Inusitadas en estos tiempos de sobrevaluación erótica y ensalzamientos afectivos.
Imprescindibles cuando arrecian las carencias y mandan los omnipotentes vacíos.

Nadie pierde sino lo que no tiene y no ha tenido nunca. Y acaso el amor sea sólo un nombre o un relato ajeno bien ajeno, intraducible.

Mi gran experiencia ha sido la de la desesperación. Experiencia inagotable, un calvario que no ceja. De ello hablo. Mi decir es reverberación de otros balbuceos.

Una sensación de quemadura ácida en los miembros, músculos retorcidos e incendiados, el sentimiento de ser un vidrio frágil, un miedo, una retracción ante el movimiento y el ruido. Un inconsciente desarreglo al andar, en los gestos, en los movimientos. Una voluntad tendida en perpetuidad para los más simples gestos, la renuncia al gesto simple, una fatiga sorprendente y central, una suerte de fatiga aspirante. Los movimientos a rehacer, una suerte de fatiga mortal, de fatiga espiritual en la más simple tensión muscular, el gesto de tomar, de prenderse inconscientemente a cualquier cosa, sostenida por una voluntad aplicada. Una fatiga de principio del mundo, la sensación de estar cargando el cuerpo, un sentimiento de increíble fragilidad, que se transforma en rompiente dolor, un estado de entorpecimiento doloroso, de entorpecimiento localizado en la piel, que no prohíbe ningún movimiento, pero que cambia el sentimiento interno de un miembro, y a la simple posición vertical le otorga el premio de un esfuerzo victorioso. Localizado probablemente en la piel, pero sentido como la supresión radical de un miembro y presentando al cerebro sólo imágenes de miembros filiformes y algodonosos, lejanas imágenes de miembros nunca en su sitio. La suerte de ruptura interna de la correspondencia de todos los nervios. Un vértigo en movimiento, una especie de caída oblicua acompañando cualquier esfuerzo, una coagulación de calor que encierra toda la extensión del cráneo, o se rompe a pedazos, placas de calor nunca quietas. Una exacerbación dolorosa del cráneo, una cortante presión de los nervios, la nuca empeñada en sufrir, las sienes que se cristalizan o se petrifican, una cabeza hollada por caballos. Ahora tendría que hablar de la descorporización de la realidad, de esa especie de ruptura aplicada, que parece multiplicarse ella misma entre las cosas y el sentimiento que producen en nuestro espíritu, el sitio que se toman. Esta clasificación instantánea de las cosas en las células del espíritu, existe no tanto como un orden lógico, sino como un orden sentimental, afectivo. Que ya no se hace: las cosas no tienen ya olor, no tienen sexo. Pero su orden lógico a veces se rompe por su falta de aliento afectivo. Las palabras se pudren en el llamado inconsciente del cerebro, todas las palabras por no importa qué operación mental, y sobre todo aquellas que tocan los resortes más habituales, los más activos del espíritu.
ANTONIN ARTAUD "Descripción de un estado físico", de El ombligo de los limbos (1925)

Hay desgarraduras atractivas, narcisismos embelesadores, asperezas cautivantes. No los míos.

Pero con otras palabras me sustento.
Esas que rajan el aire,
desafío a la distancia,
saetas chispeantes abrasando mi hojarasca,
pícaros señuelos,
ventarrones de lozanía,
propulsión, emblema.
Tus palabras.
(quizás yo me engañe y lo nuestro sea simplemente un ferviente intercambio verbal)
* * *
La lluvia cansina hace estancia en el jardín y la vereda de mi casa. Instante preciso para escuchar The Space Between (click al video)