30.9.08

INSTANTÁNEAS DE FERIADO

La madrugada extendida con una película de ciencia ficción (tolerable sólo porque Vincent D'Onofrio era parte del elenco), un posteo en memoria de San Jerónimo y algunas ideas sobre eros prudentemente interrumpidas.
La alarma cancelada. La fiaca en una cama que no es mía.
El piar de pájaros invisibles, desde la ventana.
El agua de la canilla renovándome el rostro. El ritual femenino frente al espejo.
Los mates del mediodía. El olor a asado que llega por el patio lindero.
El teléfono que demoro en atender.
La Muriel tumbada al sol.
Los niños con sus bicicletas arriesgadas, haciendo safaris por las bocacalles.
Mis padres alistándose para ir al casino (y ella se molesta porque le deseo suerte: no soy memoriosa con las cábalas).
El vecino cumpliendo con el precepto de la siesta en una silla tambaleante en la vereda de su casa.
Los verdes rozagantemente verdes, tras la lluvia. Las nubes reflejando su esponjosidad en el agua límpida de la piscina.
El concierto para cello nº 2 en Re mayor de Boccherini.
Sobre el mantel con un mapa medieval dibujado de Carcassonne (reminiscencias cátaras, souvenir de viaje), un almuerzo sencillo: ensalada de hojas de rúcula con ajo, aceite de oliva y pimienta negra; dos sándwiches de queso por salut en pan lactal; una jarra con stout espumosísima; uno de esos postrecitos con toque de crema fresca.
Pensar en el regalo para mi hermana, que cumple años el próximo sábado, como Marianvs.
Aires de relajación. Cordura zen. Conexiones en el Ápeiron.
Querido y siempre bienvenido ocio.
Epifanía de la variedad que es absorbida por mis ojos, oídos, nariz, boca, dedos y transmitida luego por sinapsis a mi mente, templo de los desvelos.
Un recreo de chaman chai (#) y barra de chocolate con almendras enteras a media tarde, mientras transcurre en la tv un capítulo de SCI.
Batir de elementos cotidianos. Acondicionamientos para la jornada siguiente.
El repaso de lo que me hubiera gustado hacer.
La vida, tan alejada de los colapsos financieros, de las estadísticas y de las vergüenzas humanas.
El baño nocturno, caricia del jabón resbalándose en mi piel. Unos cuantos suspiros quejosos por la proximidad de la rutina.
La seducción del descanso, la seguridad de la almohada, el ajuste del reloj.
Pequeñas fascinaciones, compulsión descriptiva, necesidad de contar.

Septiembre se termina, festivamente.

La culpa clava su mordaz acero en el núcleo de mi alma. Me crujen las entrañas.

Alguna vez yo fui alegre, temeraria y suave... ¿Cómo es que no pude sostenerlo?




(#) La alquimia de un Té negro de India con canela, cardamomo y jengibre despierta los sentidos. Una taza de Chaman Chai es como ese espejo que nos revela nuestra propia naturaleza: así se detalla el producto en la caja de 15 saquitos.

MULTI [Mc. 5, 9]

Los iluminados son legión, pero desperdigados por épocas y lugares. Disimilitud sólo aparente, porque mantienen entre ellos una telepatía cuyo significado es recóndito hasta para sí mismos.
Por naturaleza, son fundadores de congregaciones, hermandades, gremios, asociaciones, sectas, cofradías, juntas, compañías, aquelarres. Pero para domar sus temperamentos coléricos (fruto de una extremista urgencia de purificación) suelen practicar el anacoretismo. A decir verdad, para ellos la vida ermitaña constituye casi un acto masoquista: el sacrificio sólo es explicable (y soportable) porque obedece a Mandatos Supremos.
Un alumbrado es un elegido, un poseso, un esclavo de indeterminadas legalidades. Traductores de signos y decodificadores, tienen también facilidad innata para cualquier sistema mnemotécnico. Y prefieren las sentencias gnómicas a los tratados. Los iluminados recopilan citas con la misma paciencia y dedicación que un numismático. Son acólitos de una Sabiduría que procede (se manifiesta) por flashes.
He visto a algunos de ellos en espacios desiertos, al anochecer, grabando en sus antebrazos -con cortaplumas o estiletes- referencias bíblicas cifradas. Costumbres paganas, liturgia clandestina.

Para un iluminado ser nombrado es ser ungido. En su escala de valoración, la etimología está muy por encima de la teología. También es manifiesta su simpatía por los patronímicos y la fonética.
En general, los iluminados son notables trovadores de lo sagrado y destacados redactores de cartas. Aparentemente, el género epistolar les permite mejor que ningún otro descargar su corazón de la acechanza continua de pensamientos de amargura y esplendor. Y a través de oraciones, poemas y exclamaciones canalizan sus arrebatos tenebrosos.
Los iluminados pretenden ser indiferentes a aromas, sabores y armonías: el refinamiento de ciertos sentidos entorpecería su labor de mensajeros siderales. Cuando no logran la impasibilidad, el mínimo guiño sensible puede transfigurar el alma en un infierno.
Cada iluminado es una máquina emisora de metáforas. Un bastión cercado por la acedia. Un celador desmesurado. Un sabueso y mastín de la verdad.
Abyssus abyssum vocat in voce (Salmo 41, 8)
* * *
{Inspiracional: Jerónimo de Estridón, patrono de la ciudad de Santa Fe}

29.9.08

Como si no tuviera suficientes...

he añadido una neurosis a las mías ya hiperafianzadas: al hacer una consulta en la www.rae.es temo encontrarme como resultado la frase "La palabra ....... no está registrada en el Diccionario. Las que se muestran a continuación tienen una escritura cercana". La angustia del mientras tanto va acompañada de sudoración de manos, sequedad del paladar y espasmos respiratorios.
Desconozco si existe tratamiento para dicha afección. Y no exagero.
Calculo que moriré de psicosis gramatical, si esto no cambia...

LLUVIA

Para entretenerlos esta tarde, les sugerí a mis sobrinos que improvisáramos juntos unas danzas y cánticos para hacer llover.
Se engancharon enseguida con la idea, y hasta hicimos apuestas sobre la hora en que acaecería el fenómeno meteorológico en el caso de que nuestro mágico ritual funcionara.
No sólo fue divertido, sino efectivo: como a las 23:40 (predicción del brujito Santiago) el cielo comenzó a refunfuñar y a derramar sobre la tierra polvorienta y exhausta las primeras gotas de bendición.
Buscando alguna imagen alusiva, Google me llevó al sitio oficial de la película argentina Lluvia, que se estrenó en marzo de este año. Aún no la he visto pero lo haré con seguridad, ya que el sólo nombre me resulta irresistible. En el portal hay un video.
También me acordé de www.verllover.com. Un experimento visual-auditivo justo para ansiosos pluviales como yo. Cito la advertencia del recomendador responsable del invento: "mirá que está hecho así nomás, eh?"
Y ahora, que el tedio divino lanza sus látigos acuosos con furia allá afuera, me voy a dormir acunada por esa música y los Reflets dans l'eau de Debussy (interpretados magistralmente por Arturo Michelangeli). Mañana será un día bien picante en mi trabajo. Oh, yes...

28.9.08

TANGIBLE

SODA STEREO "Trátame suavemente"

HOSPES COMESQUE
Cuerpo llevando el alma, siempre vanamente
Vuelvo a pensar en ti y te vuelvo a olvidar;
Corazón infinito en el cáliz naciente;
Boca que busca el nuevo verbo de besar.

Mares de navegar, fuentes para beber;
Trigo y vino ritual en la mesa mezclados;
Refugio de dulzura el vago adormecer;
Tierra que se despliega en los pasos alados.

Aire que me llenas de espacio y de equilibrio;
Nervios por donde viaja el cóncavo delirio;
Mirada interrumpida en el vasto universo.

Cuerpo, compañero, juntos nos moriremos.
No puedo no querer la sombra que tenemos,
No apresar con ella el resplandor de un verso.

[Marguerite Yourcenar]

26.9.08

PROPEDÉUTICA


Quizás fue un embrujo del lapacho florecido tras el ventanal del gimnasio, o los efectos hipnóticos del chill out combinado con la acción de los resortes.
Habrá contribuido la temperatura ambiental, un tópico de la conversación en la que no participaba, y el sopor del atardecer.
Poco cuentan los considerandos; el asunto es que mi imaginación emprendió una maratón inesperada, colmándome de agraciadas sensaciones.
Me encontré siguiendo una estela de eternidad a través del mar, impulsada por el suave viento del trópico. Como una walkyria desbocada de ascesis, remontando la inmensidad oceánica hacia la ciudad de las promesas místicas.

Ola, canela y cachaça. Ola, melón gota de miel. Ola, cánticos de bahianas. Ola, destellos en el morro. Ola, arena doradísima. Ola, sincretismo hierático. Ola, acordes de una lengua enigmática y sensual


Tenho fases, como a lua
Fases de andar escondida,
fases de vir para a rua...

Perdição da minha vida!
Perdição da vida minha!
Tenho fases de ser tua,
tenho outras de ser sozinha

Fases que vão e que vêm,
no secreto calendário
que um astrólogo arbitrário
inventou para meu uso.

E roda a melancolia
seu interminável fuso!
Não me encontro com ninguém
(tenho fases, como a lua...)
No dia de alguém ser meu
não é dia de eu ser sua...
E, quando chega esse dia,
o outro desapareceu... (*)


Esta tarde mi alma tuvo su preparatoria a lo que habrá de venir. Una procesión de deseos sencillos, fermentados en el mosto del vacío y añejados en las tinajas del llanto. Una profesión de fe, un anuncio de esperanza, un auto festivo. Escenas de antojados sortilegios. La reinvención de su hábitat.





(*) "Lua Adversa" - Cecília Meireles

25.9.08

GEOLÓGICO

En las mesetas de la costumbre un acto motivado por la curiosidad puede desencadenar la locura de quien lo realiza.
¿Cómo desligarse graciosamente de lo torturante?
¿Cuándo arrojar el alma a la insensatez?
¿A qué monstruo interno atender en momentos de decisión?
¿Por qué no hablar?
Interrogativa de los derrotados.

VITRAUX

Existe en todos los sentimientos humanos una flor primitiva, engendrada por un noble entusiasmo, que va marchitándose poco a poco hasta que la felicidad no es ya sino un recuerdo, y la gloria una mentira. Entre estas frágiles emociones, nada se parece más al amor que la joven pasión de un artista que inicia el delicioso suplicio de su destino de gloria y de infortunio; pasión llena de audacia y de timidez, de creencias vagas y de desalientos concretos. Quien, ligero de bolsa, de genio naciente, no haya palpitado con vehemencia al presentarse ante un maestro siempre carecerá de una cuerda en el corazón, de un toque indefinible en el pincel, de sentimiento en la obra, de verdadera expresión poética. Aquellos fanfarrones que, pagados de sí mismos, creen demasiado pronto en el porvenir, no son gentes de talento sino para los necios. A este respecto, el joven desconocido parecía tener verdadero mérito, si el talento debe ser medido por esa timidez inicial, por ese pudor indefinible que los destinados a la gloria saben perder en el ejercicio de su arte, como las mujeres bellas pierden el suyo en el juego de la coquetería. El hábito del triunfo atenúa la duda y el pudor es, tal vez, una duda.
“Gillete” La obra maestra desconocida, 1831
Honoré de Balzac

BJÖRK "Overture" (de Selmasongs, año 2000)

Cuando el inicio tenían 16 y 19, pero parecían milenarios. En una fotografía de aquellos días los veo a los dos: la figura menuda casi infantil de ella y la de él una cabeza y media más arriba, pero ambos con la misma mirada nostálgica, añorando una era inmutable y cósmica. Es lo que la melancolía hace a las personas, cincelándolas a su capricho; el sello de pertenencia a una estirpe que ignora espacios históricos. Él se vestía demasiado formal para su edad, con camisas lisas impecables y remeras negras, azules o marrones. Tenía una voz muy masculina, suave pero firme (todavía la conserva). Desde que la conoció, había metamorfoseado su rudeza; solía escribirle poemas y enviarle regalos con tarjetas que firmaba como Juan B (en alusión a Juan el Bautista, su personaje preferido). Ella era una campanita, inquieta y cantarina como arroyo de montaña.
Eran de emprender largas caminatas por las calles del barrio donde misionaban, relevando las necesidades de la gente. Cuando estaban solos, habitaban las heladerías y los boulevares: ocasión propicia para charlas sobre el significado de la existencia e ingenuas mutuas admiraciones. Podría decirse que una cierta pureza los envolvía, irradiando bienestar a su alrededor. Los amigos lo percibían así y se nutrían de esa extravagancia encantadora.
El torrente temporal suele ser cruel con algunos seres. Pasó un invierno, algunas cavilaciones, la duda, dos adioses separados por un año. Él tenía por costumbre dibujar laberintos barrocos; en cuadernos, hojas sueltas o servilletas de papel trazaba curvas y rectas cruzadas, con filigranas y jardines en miniatura. No sabía que su arte sería profético. Porque más tarde ambos (él y ella), alternativamente, fueron Teseo, Ariadna, Minotauro, hilo, encrucijadas, playa, renuncia, soledad.


24.9.08

Manando de las paredes, velado por las dos puertas giratorias, amargando el aroma del café y el sabor del mate, en la grotesca de los primeros gestos de los jornaleros, puedo presentir vibraciones de intriga. Las miradas se irán volviendo torvas con el correr de las horas. Lo sé. Por tanto, esta cacofonía de risitas e intercambio verbal es altamente sospechosa.
Pero ahora estoy pensando en los trucos del destino, en el imperio de lo innominado, en tardes blancas-ombligo-dedos, en abyectos remordimientos.
Hoy es el aniversario de casados de mis padres, también.
[vos te vas aguando tras la pantalla, yo me abraso de abandono]
The Constant Gardener, Alberto Iglesias
(tema musical de la película homónima, 2005)

23.9.08

Un cúmulo de hastíos es indoloro, pero al día éste le basta con su sol. Qué soberbia envidiable.
Paciencia y dureza, aconseja Ovidio. Y abundante vino. Porque aunque estrategias, sudores, ira, el tiempo persistirá en devorarse todas las cosas.
Esa navaja gris
te cortó la voz
Se hizo cuchillo
Al fin
Charly García "Cuchillos"

22.9.08

INESPERADAMENTE

Mareado por el aura, incrédulo, lindas con el atardecer. Mientras subes, tus alas se confunden con el viento que ya no se alcanza a ver, para nadie florecen. Lindero de cielo, pájaros a ciegas: tu vuelo contra -en pos- del aura que no vemos, ángel en el que pocos creen, tiritas al borde del camino, peregrino de los cuatro sures, tu viaje era esa nube, tus dos alas el viento repentino, cielo de paso, cielo de pasto y barro, cielo que enseguida de convocado cesa.

Corazón bajo tierra, la palabra escrita se borra, hace como que se borra. Y al llegar la madrugada ya estará pronta su mitad de barrilete.

Y porque no se queden tristes las palabras van de cielo en cielo.

Tengo por costumbre hacer asociaciones musicales. Así, un género, una canción, un instrumento, un ritmo, una tonalidad me remiten a cosas, hechos, personas. Es mi manera de mantener la memoria vivaz, de integrar mi existencia al alma universal, de conectarme.

Pensaba en ello en las primeras horas del sábado, mientras escuchaba estos maravillosos registros guitarrísticos de Gabito.

Y a mí me encantaría ser evocada por un blues o resucitar en algún corazón nostálgicamente hechizado cuando un saxo lanza gemidos de sensualidad. Entrar a la eternidad cabalgando -acompañada- en los acordes de "Shine on you crazy diamond" (para ser más específica).

Pero últimamente, como mi vida parece un lamento boliviano, es probable que se me recuerde al escuchar algo así (y no me quejaría):

Otra fantasía que tengo es la de desaparecer con sutilidad, disolverme perezosamente, como soplo en el aire, una gota en el mar, la semifusa en la melodía. Dormir y ya no despertarme, dormir sin soñar, dormir para siempre. Sin preavisos ni ceremonias, conquistar la invisibilidad por asalto. Algo inesperado (me dijo L. mientras chateábamos, el otro día). Autenticidad de lo frágil. Finitud volátil.

En este anochecer de palabra, hombre y ángel en los altos de la casa, te invitas a nuestra mesa a escuchar las noticias que nos llegan de los muertos, silencios que dedicaremos a la ausencia. Retratado por el trueno que se aleja, íntimo de los paredones recalentados te precipitas a tierra que son estas primeras casas que se pueden ver entre río y barranca, ángel, hombre amedrentado por el vuelco del barrilete en busca de viento, de un poco de cielo de mano única.

El cuerpo dicta y el alma traduce, traducción de un alma a medida que el jardín se enfría.

Palabras verías llegar y sucederse, una después de otra, ir y venir de nombres como a través de pastizales las piernas de los niños. Por todas partes, por lo que quede de tu tiempo. Y no sabes si estos años podrán figurar en el registro de los años, si van a ser los mismos, otros, de otros o de nadie, si seguirán pasando por la sortija del tiempo, si no serán los años aquellos que mirabas llegar y sucederse sentado bajo los árboles. Si no podrías cambiarlos por otros, si en los ritmos que son tu tiempo y el tiempo esas palabras no podrían convertirse en los años de tu cuerpo. O cambiarse por nada, por muy poco, a una puerta de cementerio.

Pregunta si los años de las canciones no podrían hacerse pasar por años de su cuerpo.

[Los textos en itálica son de Diario de Eleusis, de Arnaldo Calveyra]

20.9.08

ZOOSPRING

Tempranísimo (desde las 4:30) a unos gatos callejeros se les dio por realizar escaramuzas copulatorias en el techo de mi habitación. La práctica de alborotamiento incluyó rodadas, fricciones y quejidos desafinados de celo. Auditivamente, la escena fue de suma repugnancia. Y no me dejó dormir.
Por otra parte, mi perro Goyo (foto), que debe bajar de peso para que lo operen de un tumor, salió como todas las mañanas a pasear con su dog trainer. Y parece que el sabandija anda a los repimporoteos por las calles del barrio, porque un señor nos lo solicitó para un servicio reproductivo para su perra boxer.
Y la invasión de la fauna adolescente en los espacios públicos, vociferando su excitación estacional...

Signos inequívocos de que se aproxima acechándonos, que ya llega otra vez ella, la
intolerable
desfachatada
ignominiosa
engreída
inmunda
primavera

19.9.08

SEQUÍAS

Apágase la voz en la hostil hondura
y las uñas bermejas cornean sobre el teclado
atmósfera de suspensión en la ciudad
procesión cansina de nimbostratus
la tempestad es una sultana con tarjeta de visita
bramidos ataviados de susurros
(simulacro de serenidad)

El pedregal espera por la lluvia,
como se aguza el espíritu
en la escucha.

Para combatir este marchitamiento inminente:
Palabras, no sentencias.
Vocablos libertos.
Aquelarres de píxeles, verbos en haz.
Resplandor fonético.
Palabras, de vos a mí.
Las necesito.

LED ZEPPELIN "The rain song"
[También en versión acústica]

18.9.08

FIN DE ESTACIÓN

Para dejar los años / para vender el sol
le pediré al castaño / pétalos de tu voz
Serás feliz allí / Seré feliz
Rueda en el mar tu sombra / Náufrago que cruzó
Cuando la sal te nombra / líquida es la canción
Puedes vivir en mí / Puedes venir
Por qué guardamos tanto / detrás de un cristal
Por qué esperar
Por qué perdemos tanto / Pensar y pensar
Como al pasar los días / Como quien ha de ver
Como al pasar la vida / Cuánto te extrañaré
Joya tu corazón / Gema tu amor
Joya tu corazón / Gema tu amor


JOYA TU CORAZÓN (Pedro Aznar, 2008)



16.9.08

Εικόνα

"What's in a name? that which we call a rose, by any other name would smell as sweet" Shakespeare, Romeo and Juliet

Se me hace que simpatiza con los relatos fantásticos.
Que es suspicazmente práctico y arrobadoramente severo.
Intuyo su fobia a lo hiperestésico, a las escaleras caracol, a los ensayos kilométricos.
Que no analiza como un desesperado ni se apresura en las generalizaciones.
El suyo es de esos jardines de deleite para mariposas somnolientas (con metamorfosis tardías, quiero decir).
He visto algunos rastros de exquisitez aureolándolo, y yo así de rústica (me mantendré a distancia, para no estropear el cuadro).
Hay cebos y ansiedades, columpios e impulsos, imaginarios, deseo, metáforas en retirada: así se arma el cóctel de las excepciones o el desencuentro.
En labios de un rapsoda mi perplejidad se convertiría en leyenda, tal vez.
Pero el acá es menos ampuloso y te arrecia con prudencias y ubicaciones. Tendré que darle vacaciones a mi frenesí onírico. Y es a todas luces muy injusto, porque yo ando sedienta de motivos y él tiene un nombre tan precioso...

THE CLASH "Should I Stay Or should I Go now"

15.9.08

CHICHONAZO


La fémina no aprende.
Sigue metiendo la pata.
Descuidada,
atolondrada,
desprolija,
insolvente de las tertulias.
Adónde la han de llevar sus resbalones?
Hagan apuestas!
Y la felicidad? Una respuesta intratable.

14.9.08

MEDIODÍA


Te está cantando el martillo,
y rueda en tu honor la rueda.
Puede que la luz no pueda
librar del humo su brillo.
¡Qué sudoroso y sencillo
te pones a mediodía,
Dios de esta dura porfía
de estar sin pausa creando,
y verte necesitando
del hombre más cada día!
Quien diga que Dios ha muerto
que salga a la luz y vea
si el mundo es o no tarea
de un Dios que sigue despierto.
Ya no es su sitio el desierto
ni la montaña se esconde;
decid, si preguntan dónde,
que Dios está -sin mortaja-
en donde un hombre trabaja
y un corazón le responde.
Amén.
(Liturgia de las horas)

JUAN PABLO BOCHATÓN "Solar"
Las campanas repicaban cerquísima de mis suspiros, dándole la bienvenida a la hora sexta.
Por la acera salpicada de sombras, y perdida en la coreografía de árboles y jardines, caminaba.
Me cubrían los sonidos barriales, los multicolores de la vida, recuerdos remotos de tartamudeos.
Pensaba yo en ocasiones y esperas, en risas mágicas.
Mientras tanto el mundo, festejante del cenit, pedaleaba su fatum.
Parpadeos.
Invocación.
Ausencia.
Torpe deseo mío / de lo que ya no habrá de ser.
JUAN PABLO BOCHATÓN "Mi deseo más pedido"

13.9.08

intentio animi / distentio animi

"Igual que la aparición del Crucificado dividió la historia en dos, esta noche acaba de dividir en dos mi vida..."
CIORAN Ese maldito yo

JORGE DREXLER - "Hermana duda"


Después de 48 horas de paro, con los contribuyentes amontonándose irritados en el pasillo por la demora en la atención debido al sistema informático colapsado, aturdida por la sinusitis y los dagas interrogativas, accedí aliviada cuando ese subdirector solicitó mi ayuda para un trabajo. Había un asunto taladrándome la cabeza, necesitaba sacármelo de encima pero no sabía cómo y dudaba de escribir sobre ello.
Más tarde, cuando habían pasado una asamblea, una siesta reparadora y la resaca del día, la agitación continuaba. Y todo empezó con un texto de Jokerman:

Pero, ¿qué pasa si es que es verdad que hay alguien para cada uno en esta vida?… ¿Qué pasa si ese alguien me parece que se fue?… ¿y cuando estamos frente a otro no puede recrearse eso que se sintió estando frente al “alguien” hecho para uno? ¿La posibilidad de no volver a crear esas sensaciones debe llevarnos a renunciar a otras posibilidades? ¿Y si esas cosas que se sintieron en ese momento incluso no son perennes y son situacionales, sólo para ese momento y con el tiempo se diluyen? ¿Qué pasa?

Lo que pasa es que le damos demasiado crédito al acontecimiento. Digo, me parece, que vamos como perritos falderos tras el Punto de Inflexión, la Matriz del Sentido, el Foco Originario. Invertimos energía y sensatez preparándonos, reservándonos para Eso que cambiará definitivamente nuestra existencia liberándonos de la mediocridad miserable. Lo hacemos sin tener la mínima certeza de que algo como tal sea viable, deslumbrados por la quimera. Y el desgaste no acaba ahí. Porque si alguna vez se produce el milagro, el evento transformador, después queremos repetirlo, recrearlo, perpetuarlo en los sucesivos intentos.
Frente a la magnificencia del acontecimiento, las cosas y las personas quedan "en función", y hasta resultan descartables. También nosotros. Y eso es grave, es fatal y es cruel.

Lo último es Aquello que no sólo necesita la más larga serie de pre-cursores, sino que incluso es esta serie; no el terminar, sino el más profundo inicio, que extendiéndose con total amplitud se recoge en sí muy difícilmente.
Lo último se retrae, por tanto, de todo cálculo y debe, así, ser capaz de soportar el peso de la más estruendosa y frecuente malinterpretación. ¿Cómo podría ser de otra manera Aquello que se adelanta?
El acontecimiento-apropiador tiene su acontecer más íntimo y su más amplia expansión en la vuelta. La vuelta, que se esencia en el acontecimiento-apropiador, es el fundamento oculto de todas las otras vueltas, círculos y cercos, que se toman voluntariamente como “último”, subordinados, oscuros en su procedencia, permaneciendo incuestionados (por ejemplo, la vuelta en la estructura de las preguntas conductoras; el círculo del comprender).
¿Qué es esta vuelta originaria que tiene lugar en el acontecimiento-apropiador?
La vuelta se esencia entre el llamado (al perteneciente) y el prestar oído (del que ha sido llamado). Vuelta es re-torno. La vocación al salto en el acontecimiento-apropiador es la gran calma del más oculto conocerse. De aquí toma su origen todo lenguaje del ser-ahí y es, por tanto, esencialmente el guardar silencio.
En la esencia del hacer señas yace el secreto de la unidad entre la más íntima cercanía y el alejamiento más extremo, la máxima extensión del espacio-juego-tiempo del ser. Este extremo del esenciar del ser exige la más íntima indigencia, el abandono del ser.
Este estado de indigencia pertenece necesariamente al llamado imperioso del hacer señas. Solamente lo que suena en tal prestar oídos y dispone para la amplitud es capaz de preparar para la disputa de tierra y mundo, para la verdad del Ahí, y a través de éste el sitio del instante de la decisión y, así, de la disputa y con ello del albergar en el ente.
Si este llamado del más extremo hacer señales, el secretisimo acontecimiento-apropiador, sucede aún una vez abiertamente, o si la necesidad enmudece y falta todo dominio, y si, cuando el llamado tiene lugar, es entonces percibido, si el salto en el ser-ahí y con ello, a partir de su verdad, la vuelta se hace aún historia, en esto se decide el futuro del hombre. Él puede espoliar y devastar los planetas con sus maquinaciones aún por siglos, lo gigantesco de este impulso puede "desarrollarse" hacia lo inimaginable y asumir la forma de una aparente rigurosidad, de disciplinar el desierto como tal; la grandeza del ser, mientras tanto, permanece ocluida, puesto que no tiene ya lugar decisión alguna acerca de la verdad y no verdad y sobre su esencia. Tan sólo se calcula el saldo del éxito y el fracaso de las maquinaciones. Este calcular se extiende hacia una presunta "eternidad", que no es ninguna eternidad sino sólo el etcétera infinito de la fugacidad completamente devastada.
Si no es querida la verdad del ser, si no es movido el preguntar a la voluntad de saber y experimentar, se sustrae todo espacio-tiempo al instante, al relampaguear del ser que proviene de la permanencia del acontecimiento- apropiador, simple y jamás calculable.
Pero el instante pertenece aún sólo a las soledades más solitarias, a las que queda rehusado el asentimiento fundante que instaura una historia.
Estos instantes, empero, y solamente ellos, pueden llegar a ser las solicitudes, en las cuales la vuelta del acontecimiento-apropiador se despliega y dispone hacia la verdad.
Pero, sólo la pura firmeza en lo invisiblemente simple y esencial estará madura para la preparación de tal solicitud, nunca la fugacidad de las maquinaciones, que apresuradamente se sobrepasan a sí mismas.
MARTIN HEIDEGGER
El último dios (Contribuciones a la filosofía. Sobre el acontecimiento- apropiador) 1936-1938

Cuando el vacío o el abismo de las dudas nos circunda, se dispara en lo más íntimo de nosotros esa necesidad de desentrañar signos, la urgencia de vislumbrar. Dificultosa al principio, por la carga del dolor y la traba de los "fracasos" anteriores; pero al final la artificiosidad del dispositivo ilusorio cumple su cometido, devorándonos en él.
¿Valdrá la pena? ¿Y si lo que la repetición devuelve es el fantasma de la satisfacción? ¿No será más digno desertar del esfuerzo?

"Si casi siempre somos desconcertados por los acontecimientos, es porque basta esperar para darse cuenta de que hemos pecado de ingenuidad"
CIORAN Ese maldito yo
Supongo que donde nos descuidamos es justamente en el proceso, en el mientras tanto de las cosas, en lo que ocurre. Y que el fin y el principio son meros postulados que sobrevaluamos.
* * * * * * *
Todo el post es una cadena de huevadas que no sirven para nada. Es el tono que caracteriza a mis cavilaciones, y este blog es tan poco concurrido que no creo que le hará daño a nadie el que queden publicadas. Pero hablando con Pablo le comenté que tenía un post "en la cocina" y él insistió en que lo subiera. Y algo tiene que ver con lo que charlamos esta noche y la ocasión es propicia para el tema de Palo Pandolfo que me mandó (y que cierra este registro) y hace una semana que vengo castigada por la vulgaridad de los lugares comunes y las frases hechas y de algún modo hay que zafar del azote del tiempo, las iteraciones indefinidas y las conjunciones copulativas.

"La meditación es un estado de despertar alimentado por un trastorno oscuro, que es a la vez estrago y bendición"
CIORAN Ese maldito yo

LOS VISITANTES - "Basta de llanto"

11.9.08

MENTORES

"Conseguite un maestro" -me aconsejó una profesora de filosofía medieval. Y yo ya venía languideciéndome en la búsqueda, como Cid Campeador desamparado por su señor.

No me considero creyente sino discípula, soy de la tribu de los que adolecen de la inquietud de aprender. Los profesionales de la fe religiosa hacen demasiado barullo; prefiero calzarme las sandalias y echar a andar en sayo por las geografías contrapuntísticas de la sabiduría. Y eso me conecta con mundos perdidos, me unge como ciudadana de la nostalgia.

En la práctica de su oficio, un discípulo acomete batallas intestinas que el maestro no puede dirimir con justicia. Un discípulo es quien construye y disuelve una y otra vez sus liturgias. ¿El maestro es nada más que la ocasión, el punto de eyección? Quizás, probablemente. Un discípulo es un anarquista, un escéptico indomable, una pesadilla para sí mismo. Eso lo mantiene vivo. El conocimiento es el acontecimiento donde aprendiz e instructor abrevan ansias.

En su eterno peregrinaje a través del tiempo, estableciendo hitos y marcando estigmas, estos han sido los pastores de mi espíritu:

Están invitados ustedes a confeccionar su propia lista de maestros.
Si quieren, pero a mí me gustaría saber.

ESPECULAR: lo que te refleja

CARL ORFF Carmina Burana, 1937 "Oh Fortuna"


Thomas Cole El diablo arrojando al monje desde un precipicio

El aspecto de una cadena de montañas cuyos picos nevados se pierden entre las nubes, la descripción de una tormenta o la que hace Milton del reino infernal, nos producen un placer mezclado con terror. El espectáculo de los prados poblados de flores y los valles surcados por arroyuelos, y donde pacen los rebaños, nos produce también un sentimiento agradable, pero plenamente gozoso y amable... La noche es sublime, el día es bello. Los que poseen el sentimiento de lo sublime están inclinados hacia los sentimientos elevados de la amistad, la eternidad, el desprecio del mundo, el silencio de las noches de verano tachonadas por la temblorosa luz de las estrellas y la solitaria luna en el horizonte. Lo sublime emociona, lo bello encanta. Lo sublime terrible, cuando se produce fuera de lo natural, se convierte en fantástico.

IMMANUEL KANT
Historia universal de la naturaleza y teoría del cielo (fragmento)

10.9.08

CUMPLEAÑOS

Nada (parece) ha cambiado pero a lo mejor sí
(las simplificaciones no son mi costado fuerte)
Alguien rogó en modo imperativo con mayúsculas
DESCORCHÁ
y le hice caso.
Hubo burbujas, gruyere con cerezas, tarteletas de atún y pollo, palmeritas con roquefort y media nuez, sandwiches y medialunas tostadas made in house, tarta de frutillas y lemon pie.
Sobrinos llegando al festejo cada uno con una flor bautizada en su mano:
Santiago con "pasión", Nicolás con "esperanza", Tomás con "paz"
Regalos, saludos, deseos, revelación, familia, emociones, amigos, música.
Fue un día pleno, de esos que no abundan y hacen cosquillas en el útero.
GRACIAS


"Todos los días un poco" (de León Gieco, cantado por Mercedes Sosa)
Si una estrella más cayó,
este cielo llora.
Si nadie reclama luna y luz,
este mar ya se secó.
Si un beso es uno más,
esta boca espera.
Si una campana no suena,
el silencio se durmió.
Llaman y llaman las flores al sol,
juegan y juegan todos los días al amor.
Si no me llamas como hace la flor,
te iré olvidando todos los días un poco.
Si otro árbol desnudó,
el verano muere.
Si nadie le exige al viento,
esta nube aquí paró.
Si un año más pasó,
la vida es más corta.
Si no sacudes al tiempo,
ni un intento queda en vos.
Llaman y llaman las flores al sol,
juegan y juegan sin pensarlo al amor.
Si no me llamas como hace la flor,
me iré muriendo todos los días un poco.

8.9.08

SUPERVIVENCIA




En general, evito enrolarme en cualquier tipo de "causa". Soy bastante mal llevada en eso (y en otras cosas también). Pero esta vez adhiero al llamado de atención de Alex.
No es que me importe tanto el tema de la difusión equitativa de lo que pasa. Mantengo con los mass media una relación que podría calificar como de "indiferencia". Y mi historia con el deporte (el competitivo) epilogó cuando cumplí 13 años y abandoné la natación y el atletismo para dedicarme a la música. Un lustro más tarde ya estaba lo suficientemente intoxicada de filosofía y literatura como para arrepentirme de esa decisión.
Sin embargo, casi todos los chicos con quienes salí eran deportistas. La única convivencia amorosa que tuve fue con un "discapacitado"; alguien que quedó rengo por un accidente jugando al rugby y ese hecho lo obligó a replantear totalmente su vida (iba a entrar en la academia militar -sólo le faltaba el examen físico- y además competía en primera división de un importante club local de la ovalada). En el tiempo (4 años) que duró nuestro noviazgo yo aprendí mucho de él, aunque jamás se lo hice notar. Sobre todo, admiraba su optimismo simple, la capacidad de no dejarse derrotar por los obstáculos. Hoy, que somos amigos y compañeros de trabajo, cuando intento quejarme de algo me propina una de esas frases soplamocos que me ponen en el lugar que me corresponde. Es que el Dani piensa que los inteligentes deben practicar un escepticismo festivo, un sano narcisismo, una actitud de comprensión orgullosa, una crítica creadora de alternativas. Y a mí me lo exige constantemente. "Las catarsis están muy bien, y hasta pueden ser divertidas, pero lo que vale es seguir peleándola como uno puede". Tiene razón.

Y por ello me enganché con lo de los Paraolímpicos. Para promocionar en mí y en el que esté interesado el permanente ejercicio del ego a favor del fortalecimiento de los instintos. Porque de eso se trata, a fin y a principio de cuentas. Creo más en los imperativos biológicos que en los postulados de la fe, la voluntad o el éxito.

Al Dani seguro le gustaría este post, pero no creo que lo lea. Alguna vez le pasé la dirección de un blog mío y respetuosamente me dijo que no había entendido nada, que cómo hago para escribir tan rebuscado, si en realidad yo no soy así. El tema de a continuación es uno de sus preferidos (junto con el Canon de Pachelbel), y en la versión de su admirado Israel Kamakawiwo'ole


(Aclaro que a mí me parece una canción para putos. Se lo digo siempre; pero yo me enojo y él se caga de risa)

PUZLE

Los adeptos a las descomposiciones tenemos vocación de mártires. Esta es la (única) conclusión emergente del ajetreo intelectual al que me autosometí anoche. Una repelente redundancia subvencionando la ya grandiosa barahúnda que me caracteriza.
Voy a coincidir con el lector: así planteada la cosa es extenuante para cualquier mortal.
Lo mío son manías analíticas con ansiedades sintéticas. El cóctel de la locura, atractivo y recomendable si fuese lúdico o terapéutico, y no lo es de ese modo (engañarme no sirve).
Quizás todo esté mostrando una falla experiencial o -sin ponernos trágicos- cierta incompetencia para vivir. Algo parecido a lo que se dice por aquí.
Tampoco voy a asumir yo solita este diagnóstico de esquizofrenia. Se trata del error más imbécil de la cultura occidental y cristiana, señalado por Nietzsche ahí y acá.
Yo fui a dar con la filosofía por obra y gracia de los místicos. Y eso es realmente curioso. Hablo de la mística como vivencia, de las historias de santos y balbuceos poéticos como éste:

En todo lugar
aparece la estación nueva,
alegres están los pajarillos
y el valle y la montaña florecen.
Todo lo que vive
se libra
del tormento del invierno cruel.
Y sólo yo,
sólo yo muero
(...)
Mi cruel destino
lanzó contra mí ejércitos
venidos de todas partes.
Mis caminos, antes libres,
se encuentran ahora ocupados.
Se me niega la paz,
¿no concede tregua alguna
el exceso de dolor?

Sábelo, hay más penas en el amor
que luces en el cielo estrellado.
Callaré pues el número de mis penas
y no pesaré la crueldad de mi carga.
¡No las compensa
el vano cuidado de contarlas!
Mas por débil que sea mi parte de prueba,
me estremece existir.
La vida es horror para el alma
cuando después de darlo todo
se ve arrojada a las tinieblas,
tan lejos, que parece no haber retorno,
sin nada que evite la desesperanza. [*]


Cuando nos esforzamos en entender, intuyendo -sin embargo- que no hay explicación satisfactoria, el espíritu se vuelve yermo. Y donde hay desierto la vida es excepción o heroísmo. Deber ser (conciencia), voluntad, concepto = sequía, arena, monzón.
La fórmula bien formada, la esfera perfecta, las alegorías matemáticas, la resolución del rompecabezas: ¿quién no fue subyugado alguna vez por esas patrañas?
Y si pensar es inexorable, se me ocurre que tendré que apostar a otra teorética.
Una contemplación táctil.
Palabras como dedos,
rozar con imágenes.
Dialéctica del olfato,
interrogativas aromáticas.
La lógica del silencio.
Los sabores del desvelamiento,
argumentación gestual.
La estocada más sádica del lenguaje es la posibilidad que nos ofrece de "fijar" lo que por naturaleza es móvil, huidizo, volátil. Una vez que la trampa activa su mecanismo, sobre el escenario queda sólo pérdida (reiterada ad infinitum).
La recuperación, la representación, la restauración son igualmente imposibles: he ahí la raíz de cualquier mal, la médula de nuestra fragilidad.
Pero mi (cada) pena es singular, intransferible, exclusiva...

[*] Hadewijch de Amberes, s. XIII. Resaltado mío.

5.9.08

VIRGO

El que transcurre es el día adecuado para un adiós.
Definitivamente.
Hoy, en el cumpleaños de Freddie

No sé qué duele más:
si este pobre cuerpo atacado por la gripe
o mi alma, lacerada por el desamor.

[sic]


El colmo de la soledad:
necesitar ser descifrada como por primera vez
y desear que, mientras tanto, la vacuidad estalle en sonidos así

{hay épocas de mi vida en que Mozart ni fu ni fa; pero en ésta se está volviendo insustituible}

Le parecía a ella como si durante muchos años hubiera llevado una carga invisible, una prenda a la vez pesada y deleitable. Había tenido la custodia de un tesoro. Pertenecía a él, era suyo por derecho, y lo había sido desde el principio mismo de las cosas; y habría preferido morir antes que haberle fallado o traicionado. Armada siempre, vigilante y alerta, había guardado este tesoro para él, detrás de sus ojos modestos y de sus labios cerrados, como detrás de un velo y de un sello. Se había cepillado su precioso cabello y lo había ocultado bajo su sombrero porque era de él. Había preservado su corazón de toda tormenta, crudeza o amargura porque era de él
Karen Blixen
Los vengadores angélicos, 1944
(fragmento)